Opinión

Kirchnerismo: final de época

Enrique Aguilar | Miércoles 01 de julio de 2009
Que el modelo kirchnerista está agotado es algo que las elecciones legislativas del pasado domingo vinieron a corroborar. El peronismo, movido por su inagotable afán de supervivencia, se encolumnará posiblemente detrás de la figura de Carlos Reutemann (vencedor en la provincia de Santa Fe) con miras a las presidenciales del 2011. De momento, sólo del Vicepresidente Julio Cobos o del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, puede decirse que están también en carrera.

Sin quórum propio, cómo sobrevivirá el kirchnerismo hasta entonces es la pregunta del millón. Por lo pronto, Néstor Kirchner ya renunció a la jefatura del partido justicialista. Era una decisión previsible después de que los comicios lo hirieran de muerte. Cuarto en la Capital Federal y en Córdoba, segundo en la provincia de Buenos Aires, el oficialismo resultó humillado en Mendoza, perdió otras provincias clave y hasta fue superado en Santa Cruz, feudo del matrimonio gobernante, donde éste no conocía el sabor de la derrota desde hacía dos décadas.

La hipótesis de un adelantamiento de las elecciones presidenciales, que viene dando vueltas desde hace rato, parece todavía endeble aunque no se descarta. En mi opinión, a nadie beneficiaría y eventualmente nos desacreditaría aún más frente al mundo. Además, si supimos votar con responsabilidad, ¿por qué pensar que no sabremos honrar la duración de los mandatos salvando, en virtud de nuevas alianzas y un escenario legislativo igualmente renovado, las dificultades de la transición?

En cualquier caso, esperemos que esta elección haya dado cuenta de una manera de gobernar caracterizada por la prepotencia, la manipulación institucional, el capitalismo de amigos y los llamados “superpoderes” con que el Ejecutivo avasalló, durante estos años, las atribuciones parlamentarias con vistas a su perpetuación.

Alguna vez la Argentina supo ponerse de pie y decir Nunca Más al terrorismo de Estado. ¿Podremos poner punto final a nuestra decadencia e iniciar, gradualmente, una tarea de reconstrucción? A pesar de los recientes dichos de la Presidenta, que en rueda de prensa minimizó la derrota y hasta se jactó de su victoria en El Calafate, los resultados de este histórico 28 de junio nos permiten abrigar alguna esperanza.

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