María Cano | Lunes 06 de julio de 2009
Ahora sí, ahora no. Me da a mi que esa es la política real de Zapatero, si es que se puede llamar así a esa colección de decisiones anunciadas a bombo y platillo y anuladas sin previo aviso que empiezan a abultar demasiado en su currículum.
Lo que pasa es que resulta muy fácil prometer. Uno llega al poder y piensa: bueno, ahora que ya tengo a todos estos votantes fijos, voy a ganarme a unos cuantos más con una devolución de 400 euros del IRPF. Como estrategia puede funcionar, no digo yo que no, pero quizá debería hacer primero unos números, ver cómo están de llenas las arcas, cuántos cientos de miles de españolitos podrán beneficiarse de la ayuda si la solicitan y a cuánto ascenderá la factura total por ese puñado de votos.
Porque si no se es un poco previsor y organizado, puede que el seso que frotándose las manos ideara semejante genialidad se vea obligado a retirar la medida con el rabo entre las piernas y las orejas gachas porque no hay dinero suficiente para ejecutarla. Y así ha sido, adiós a los 400 euros en 2010 si las cosas no cambian, según ha anunciado ya el Gobierno.
Lo mismo ocurre, aunque de forma más velada, con las ayudas al alquiler. Retrasos en el cobro, rechazos sistemáticos de solicitudes, etc. Seguro que ustedes conocen más de un caso cercano de los que han solicitado esa ayuda de 210 euros al mes para pagar la renta de la vivienda. Y de todos los que la han solicitado, ¿a cuántos se la han concedido en realidad? Esa cifra, de momento, se desconoce porque muchas solicitudes se encuentran en fase de tramitación desde hace más de seis meses… Otra flor de un día.
Y ahora, Garoña. Zapatero pensó que podía hacerse amigo de todos los ecologistas de España si cerraba de un plumazo la central. Un coro mestizo de expertos, economistas, políticos, trabajadores, miembros de la oposición, de la Unión Europea e, incluso, compañeros de partido como, por ejemplo, Felipe González, entonaron al unísono un “no” al cierre inmediato de Garoña por diferentes motivos.
Y en el último minuto, otro cambio de opinión. La cerrará, pero en 2013. Eso sí, tampoco se ha parado a pensar aún en qué va a hacer con todos sus trabajadores cuando ese día llegue, eso ya lo pensará después, que es lo que se le da bien, improvisar. Ha anunciado un plan de reconversión de la comarca y la recolocación de todos los trabajadores, pero ese plan ni siquiera ha sido redactado a día de hoy.
No digo yo que un dirigente tenga que acertar siempre en sus políticas, pero la credibilidad de un presidente queda irremediablemente mermada tras tanto frenazo, marcha atrás, corrección y, sobre todo, duda. Porque el problema de Zapatero es su ignorancia, sus dudas, que le hacen titubear a cada paso que da. Y cualquier marino sabe bien qué pasa con un barco si el que maneja el timón no lo hace con mano firme y segura. Vayan comprando salvavidas.
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