En estos tiempos en los que los directores de escena suelen llegar a los teatros de ópera dispuestos a impactar al público con adaptaciones de las obras que se alejan mucho de las originales en lo que a tiempo y lugar se refiere, sorprende que se opte por una versión calificada por sus propios creadores de hiperrealista.
Por eso, la novedad de la producción de Las bodas de Fígaro que esta mañana ha presentado el Teatro Real, a través de su director general, Miguel Muñiz, y de su director artístico, Antonio Moral, acompañados por el director musical, Jesús López Cobos, y por el encargado de su puesta en escena, Emilio Sagi, consiste en salvaguardar al máximo la esencia más pura del genial dramma giocoso de Mozart.
Porque así como Don Giovanni es una ópera universal, que podría estar ambientada tanto en España como en cualquier otro lugar del mundo, “Le nozze di Figaro” es claramente una ópera española, con críticas a sus costumbres y a sus característicos personajes. La luz mediterránea y sus diversos colores no podían, por lo tanto, faltar del escenario. Tampoco el especial aroma de la sensual noche sevillana que Emilio Sagi ha confesado estar intentando conseguir para que se convierta en literal y que los espectadores se puedan trasladar a Sevilla no sólo a través del oído y de la vista, sino también ayudados por el olfato.
Foto de Javier del Real
Realizada en coproducción con la Asociación de Amigos de la Ópera de Bilbao y el teatro Pérez Galdos de Las Palmas de Gran Canaria, estas nuevas “Bodas de Fígaro” pretenden resaltar, por tanto, el carácter puramente español de la obra del genial compositor de Salzburgo, con libreto escrito por Da Ponte como adaptación de la polémica obra de Beaumarchais de 1784. Así, la ciudad de Sevilla se convierte en un personaje más de esta ópera considerada como una de las más perfectas, más divertidas y teatrales de todos los tiempos. Se trata, desde luego, de una de las favoritas del público, que para esta ocasión ya ha agotado todas las entradas de las doce funciones programadas a partir del próximo 11 de julio. Y para el Real será, además, la tercera vez que se represente desde su reapertura, con otra novedad más: su representación íntegra que da lugar a una duración de casi 4 horas.
El maestro López Cobos confesaba que para él ha sido “un gustazo” poder ensayar con una edición facsímil de la partitura original, a partir de la que se entienden muchas más cosas de la obra que Mozart ambientó en una época en la que en España las prerrogativas de la nobleza y el oscurantismo del Antiguo Régimen empezaban a dar paso a la Ilustración, asomando ya el germen de la revolución burguesa que más tarde afloraría. Sin embargo, más que en los avatares políticos, en lo que se fija Mozart para crear su obra es en los personajes, serios y nobles, cómicos y humildes, en definitiva almas que sufren y se lamentan, para que el retrato de esta “jornada loca” trascurra a través de los diferentes dramas y enredos acerca de las siempre complejas relaciones entre hombres y mujeres de todas las edades.
Y para que esta producción española de una ópera española tenga la difusión que se merece, los responsables de la obra han destacado su importante difusión, con la retransmisión en directo, vía satélite y en alta definición, de la función del día 16 de julio a numerosos cines de España y de toda Europa. Además, la del día 23 podrá escucharse en Radio Clásica de RNE y será grabada en DVD.