gastronomia

Los vinos Señorío de Arínzano y los mejores platos de Príncipe de Viana

singular encuentro gastronómico

Viernes 10 de julio de 2009
Hace unos días, por iniciativa de la Real Academia Española de Gastronomía, tuvo lugar un singular encuentro gastronómico en el gran restaurante PRINCIPE DE VIANA (Manuel de Falla, 5. Tfno 91 914 571 549) de Madrid, un “histórico” de la ciudad, que regenta desde hace muchos años con extraordinaria profesionalidad y acierto Javier Oyarbide y que, constituyó un gran homenaje a Navarra.

La idea era probar los cinco platos más habituales del restaurante con las tres añadas que han puesto a la venta las Bodegas Chivite una vez que su Señorío de Arínzano, procedente de las bodegas situadas en la Ribera navarra, ha podido aparecer como vino de pago. No olvidemos que los vinos Señorío de Arínzano se crean y envejecen en una de las mejores bodegas del mundo, obra de ese gran arquitecto español y navarro llamado Rafael Moneo.

Pagos y “Châteaux”
El origen de los vinos de pago está en los famosos “Châteaux” franceses. Es decir, “desde la uva a la boca”, de todo el proceso se responsabiliza el mismo propietario, quien se ocupa de la vendimia, de la elaboración del vino, de elegir la madera, de decidir el tiempo que debe estar en madera o en botella y, en último término, el momento de ponerlo a la venta para el disfrute del consumidor, incluyendo las estrategias de comercialización.

La gran ventaja o el inconveniente de los vinos de pago, al proceder de uvas de un solo territorio, es que su calidad depende mucho del clima que haya habido durante el año correspondiente. Por eso, cada una de las añadas es completamente diferente y tiene interés ver lo que ha dado de sí cada uno de ellas. Concretamente, Chivite ha sacado simultáneamente el Señorío de Arínzano correspondiente a 2000, 2001 y 2002. No ha embotellado el 2003 pero, en cambio, anuncia que sacará próximamente a la venta 2004.
Cinco platos míticos de Príncipe de Viana

Para la ocasión, Príncipe de Viana escogió cinco platos míticos que llevan ofreciéndose en el restaurante desde hace más de 30 años: huevo Monte Urbasa con hongos, bacalao ajoarriero, merluza con pimientos, albóndigas y jarrete al vino tinto.

El jurado, compuesto por enólogos, periodistas y “gourmets”, tuvo la oportunidad de probar cada una de estas recetas con los tres vinos citados y puntuar la armonía entre los unos y los otros. No se trataba de juzgar la calidad del plato ni la del vino sino, fundamentalmente, de analizar la complementariedad entre lo líquido y lo sólido.

En síntesis, los resultados fueron los siguientes: el huevo Monte Urbasa obtuvo una media de 7,2 con el 2000 y el 2002 y de 6,65 con el 2001; el fantástico ajoarriero logró un 7,2 con el 2001, un 6,8 con el 2000 y 6,1 con el 2002; la merluza con pimientos, 7,5 con el 2000, 7 con el 2001 y 6,9 con el 2002; y las albóndigas, otro plato excepcional, lograron la máxima puntuación con el 2001, un 8,5; junto a un 6,8 con el 2002 y a un 6,3 con el 2000. Por último, el jarrete al vino tinto obtuvo un 7,8 con 2001, un 6,7 con el 2000 y un 7,5 con el 2002.

Como puede comprobarse, grandes calificaciones, con una media de notable alto para todas las armonías, lo que representó un gran éxito tanto para los platos como para los vinos.

Esperamos que esta experiencia se repita más a menudo con otros productos para satisfacción de los miembros del Jurado y, sobre todo, para conocimiento de todos los aficionados.

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