Opinión

Represión en China

Domingo 12 de julio de 2009
El número de víctimas mortales en la ciudad china de Urumqui se acerca ya a los dos centenares. Todo ello de acuerdo a los datos oficiales, ya que la férrea censura impuesta por Pekín dificulta enormemente cotejar cualquier tipo de información. Ello hace que las condiciones en las que malvive la etnia uigur sean, si cabe, aún más dramáticas. Al peligro de muerte que corren quienes se atreven a salir a la calle, se une la prohibición expresa de las autoridades del derecho de reunión. Tampoco pueden contar lo que pasa a observadores extranjeros -los pocos que quedan, ya que la mayoría han sido expulsados del país- sometidos a un severo control por parte de la policía local.


Una situación semejante en cualquier otro lugar habría originado ya protestas y manifestaciones por doquier. Aún más, si se tiene en cuenta que la etnia “han” es mayoritaria en China -mas del noventa por ciento- por lo que, lejos de un conflicto étnico “al uso”, lo que se está produciendo estos días en Urumqui es el linchamiento consentido de una parte de la población. Las medidas adoptadas por el gobierno comunista de Pekín consisten en limitar derechos y aplicar la pena de muerte. Pero tampoco parece que tal modo de actuar merezca movilización popular alguna. A determinada prensa, a ciertos partidos políticos y a algunas organizaciones de derechos humanos se les debería de caer la cara de vergüenza por su doble vara de medir el sufrimiento de personas inocentes. Conviene recordar que las mayores violaciones de los derechos humanos hoy en día se producen en dictaduras de izquierdas, caso de China y Cuba, y en regímenes islámicos como Irán o cualquier emirato del Golfo Pérsico. Ya va siendo hora de que alguien alce la voz por estos oprimidos.