Lunes 13 de julio de 2009
Desde el principio, el “caso Gürtel" ha sido, para sus investigadores y difusores mediáticos, un hilo para deshacer la alfombra de la supuesta financiación ilegal del PP. Todos los titulares basados en esa investigación policial, amparada judicialmente primero por Garzón y recogida después por otros Tribunales, han hecho énfasis en “la trama del PP”. Y, sin embargo, tras meses de duras pesquisas, sólo aparecen corrupciones y corruptelas individuales, aunque su “leit motiv” sea la presencia en todas ellas de un personaje tan peculiar como Francisco Correa, una trama en sí mismo, más propio de las novelas de picaresca que de conspiraciones a lo Watergate.
Por esa razón, las fuentes de este Confidencial muy conocedoras del caso afirman que en este turbio asunto hay muchas responsabilidades individuales, muchos aprovechados, pero sin que haya aparecido aún una real “trama” del PP. Sí, sin embargo, han salido muchos avispados que han utilizado el nombre del PP para su particular beneficio.
En este tipo de asuntos no se puede descartar nada, y, además, basta con que se haya producido un mínimo ingreso sucio en el PP para que, no sólo sea censurable, sino que sirva como muestra para grandes acusaciones generalizadas contra el primer partido de la Oposición.
No es todavía el caso, se asegura a El Imparcial. La actitud de su involucrado tesorero, Luis Bárcenas, al aparentar que está blindado en el PP por la información de la que dispone (sus famosas “nueve cajas” sacadas de la sede de Génova), podría ser más relacionable con las actuaciones de algunas personas en concreto, que por la de su partido como estructura.
También es cierto que aún no ha salido todo a la luz. Algunos altos dirigentes del PP temen aparecer relacionados con prácticas económicas discutibles, no tanto por su importancia delictiva sino como por la repercusión para su imagen política.
Estos dirigentes han visto rasurar las barbas de su vecino Camps, enfangado por unos trajes, y han puesto las suyas a remojar. Por eso, las fuentes de este periódico conocedoras de Correa y de su ambiente, creen que las cartas ocultas de Bárcenas no están en la destrucción del PP con un escándalo como el de la Filesa del PSOE, sino en que su palabra puede poner en entredicho figuras rutilantes en la política “popular”, algunas expertas y otras emergentes.
El asunto, obviamente, está desgastando a Rajoy, que parece indeciso en el caso, pero sus adversarios ideológicos y mediáticos no terminan de encontrar la pistola humeante de la financiación irregular. Eso sí, han descubierto que basta muy poco para desacreditar a un político. Sólo hace falta ponerse a ello y descubrir algún suculento regalo, algún viaje de gañote o alguna concesión a un familiar para que el político de turno quede a los pies de los caballos.
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