Opinión

Adiós España

Román Cendoya | Lunes 13 de julio de 2009
Desde ayer añoro a las otras Elenas Salgado. Las que apagan la luz en sus casas, las mejores directoras de Recursos Humanos, las que saben estirar un euro hasta dar de comer a cuatro y las que preguntan ¿usted se cree que yo soy millonaria? Ésas que como ciudadanas gestionan la economía con mucha más prudencia y sentido común que la que supuestamente gestiona y dirige la economía de España.

La añoro como dirigente política después de ver qué modelo de financiación autonómica nos presenta Zapatero como éxito mundo mundial. Una vez más la cobardía personal elevada a categoría política. Una claudicación más. Otro comportamiento pusilánime. Más porque la alianza de civilizaciones es el paradigma de la claudicación. Todo vale con tal de que los terroristas islámicos no me hagan un atentado. Otro porque todo vale, porque el mal llamado proceso de paz, donde los terroristas se convirtieron en “hombres de paz”, definió la firmeza de un Presidente cuyo Gobierno repite sus pautas de comportamiento.

Esquerra Republicana se jacta de trincar trescientos millones de euros en unas horas. Pocos me parecen teniendo delante un Gobierno incapaz al que puede chulear cualquiera que tenga la oportunidad de presentarle una incomodidad al Presidente.

Zapatero da lo que no tiene. Una vez más pone en evidencia que su objetivo no es el bienestar y el desarrollo de los ciudadanos. Su objetivo es estar en el poder y por eso paga lo que haga falta, y más, sacando el dinero de la cartera o de la dignidad de los ciudadanos.

Y lo malo es que el PP votará que no pero irán corriendo a recoger los euros que les regalen en esta piñata económica. Nadie tiene la autoridad suficiente para dar un golpe en la mesa y decir que no a esta consolidación de la desigualdad y la falta de solidaridad. Si nadie para esto, adiós España.

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