terrorismo
Jueves 21 de febrero de 2008
Detrás de la recién proclamada independencia de Kosovo se encuentra la UCK, de la que el actual Primer ministro kosovar, Hashim Thaci fue uno de sus creadores. La Ushtria Clirimtare è Kosovès (UCK), o Ejército de Liberación de Kosovo, fue creado en 1993 por un grupo radical de militantes del Movimiento Popular de Kosovo (LPK). Es decir poco antes de los Acuerdos de Dayton alcanzados en la base aérea de Wright-Patterson, en Dayton (Ohio, Estados Unidos), que supusieron el fin de la guerra de los Balcanes, librada durante los tres años anteriores.
Las primeras apariciones públicas de la UCK tuvieron lugar con motivo de los funerales de militantes politicos kosovares víctimas de la represión serbia. La UCK comenzó entonces a desarrollar acciones de tipo terrorista clásico, cometiendo atentados contra los representantes del poder serbio. La UCK quiso desde un principio radicalizar la lucha en oposición a la estrategia no violenta de la LDK
dirigida por Ibrahim Rugova.
A partir de 1998, la UCK conoce un desarrollo exponencial, alimentado por la espiral de represión-atentados-represión. Su objetivo es la independencia de la provincia serbia y la unión con Albania, para crear la Gran Albania. Sin embargo, sus objetivos políticos siempre fueron ambiguos. Sus dirigentes, entre ellos Hashim Thaci apodado “la Serpiente” que vivio en Suiza y en Alemania, fueron formados en el maoísmo del líder albanés Enver Hoxa y practican el autoritarismo como forma de gobierno.
Desde el 13 de agosto de 1998, la UCK estuvo dirigida por un Consejo de seis miembros. Su financiación se hizo desde un principio por vía doble: por medio del tráfico de heroína, y por las ayudas que afluían a la asociación “Vendlindja Therre” (la Patria te llama). La VT se decidió a organizar colectas entre la diáspora kosovar en todo el mundo, en particular en Suiza y Alemania. Las autoridades alemanas no ocultaron su apoyo desde un principio al recién creado movimiento independentista. El primer “gobierno kosovar en el exilio” se instaló en Bonn y a su cabeza se encontraba Bujor Bukosi, número dos de la UCK. Lo esencial del material militar con que contó la UCK en sus comienzos provenía de los servicios secretos albaneses (AK-47, AKM, M-44, SKS, metraletas ligeras Ultimax 100 y RPK, ametralladoras pesadas DSRK, lanzagranadas anticarro RPG-2 y RPG-7, y morteros de 81 y 82 mm). Para evitar ser acusado, el Gobierno de Tirana disfrazó la entrega de material militar a la UCK, como un “saqueo” de sus arsenales durante las revueltas de 1997.
Durante el apogeo de su actividad guerrillera, la UCK mantuvo estrechos lazos con los servicios de Inteligencia occidentales, en particular norteamericanos y alemanes. La guerrilla kosovar fue aconsejada por un equipo de especialistas de la compañía Dyncorp, una agencia situada en Virginia y que realiza actividades por cuenta del Pentágono. William Walker, que fue adjunto del Subsecretario de Estado, Elliot Abrams, dirigió desde su puesto estratétigo de jefe de los observadores de la
OSCE, la operación de control de la UCK por la Inteligencia norteamericana.
Apoyo de la CIA
La CIA por intermedio de Dyncorp entregó a los guerrilleros kosovares varios sistemas de comunicación y teléfonos satélite destinados a mantener el contacto entre la UCK y las unidades de la OTAN que procedieron a los bombardeos en la ex-Yugoslavia, con el fin de ahorrar vidas entre los albano-kosovares aliados. Los guerrilleros de la UCK disponían de un código de cuatro cifras que señalaba su posición a los bombarderos norteamericanos. Shaban Shala, uno de los principales
comandantes de la UCK, reconoció haber mantenido reuniones con agentes de Inteligencia británicos, americanos y suizos en el norte de Albania.
Agim Ceku, el comandante guerrillero que dirigió la segunda etapa de la lucha independentista kosovar, admitió igualmente que el rearme y modernización de sus unidades fue hecho por la compañía norteamericana “Recursos Militares Profesionales Inc.”, estrechamente vinculada al Pentágono.
El antiguo agente de la DEA Michael Levine, afirmó, por su parte, en 1999, que "es cierto que hace diez años nosotros armábamos a los muyahidines de Afganistán, a los traficantes de droga, a los contrabandistas de armas y a los terroristas anti-americanos. Hoy hacemos lo mismo con la UCK, que está vinculada a los carteles de la droga en Oriente Medio y en Extremo Oriente. La Interpol y la Europol disponen de amplios informes sobre los sindicatos del crimen. Y todas las pistas llevan
directamente a la UCK y a las bandas albano-kosovares".
Lazos con la mafia albanesa
A lo largo de su corta historia, la UCK ha mantenido lazos muy estrechos con el crimer organizado albanés, conocido en los últimos años como mafia albano-kosovar. Esta asociación del crimen, extremadamente violenta, es una de las organizaciones criminales más opacas del mundo. Su poder deriva tanto de su violencia como de su clandestinidad.
La mafia albano-kosovar ha establecido “contratos” con las redes de la mafia siciliana y la 'dranghetta calabresa. Compuesta por clanes familiares, las nuevas redes mafiosas de los Balcanes, se han estructurado con una sólida jerarquía, fuertemente armada e impregnada del “honor” que impone la ley del silencio. Desde el año 2000, los principales expertos europeos hicieron sonar las alarmas sobre el peligro que constituía la mafia albano-kosovar para Europa. Tres años después, su implantación en Francia, Italia, Alemania, Suiza, Bélgica y España, ya era un hecho. La Unión Europea no parece medir el alcance de las consecuencias que tendrá el reconocimiento de la independencia de Kosovo, con la constitución de una retaguardia sólida para la mafia albano-kosovar.
La ruta de los Balcanes
La tradicional ruta de los Balcanes, que atraviesa la región de la antigua Yugoslavia, es uno de los caminos por los que transita la heroína procedente del “creciente fértil” de Afganistán y dirigida al mercado europeo. La UCK se constituyó como un eslabón más de la cadena del narcotráfico, comprando el derivado del opio en Estambul y vendiéndolo en Europa, principalmente en Suiza, donde adquiría su armamento en base al dinero negro de la droga.
A finales de los años 90, los acontecimientos en Serbia, lejos de debilitar la UCK, la reforzaron. La represión de las fuerzas de segurtidad serbias contra los kosovares en 1998, los bombardeos de la OTAN en la primavera de 1999, y la campaña de limpieza étnica que siguió, provocaron un éxodo masivo de kosovares hacia Albania, vistas las medidas restrictivas de la Unión Europea para admitir a los nuevos refugiados. De hecho, Kosovo es considerado por los especialistas y los servicios de Inteligencia occidentales como el segundo polo de la criminalidad organizada albanófona.
Un tercio de la heroína consumida en Europa occidental procedente de la ruta de los Balcanes, es manejada por la mafia albano-kosovar. Su valor se estima en dos mil millones de dólares. La droga pasa por las regiones de Macedonia controladas por la UCK, y posteriormente es transportada hacia Italia en lanzaderas rápidas (scafis), donde la recupera la Ndranghetta calabresa, que la reenvía a su vez a Suiza, Austria, Francia, Alemania, Bélgica y Gran Bretaña.
Las familias albano-kosovares también han entrado en el mercado de la cocaína colombiana. En 2005, fueron interceptados 500 kilos de cocaína procedentes de Venezuela en la frontera entre Kosovo y Macedonia. La proclamación unilateral de la independencia de Kosovo y su reconocimiento por Estadod Unidos, abren una incógnita de futuro cargada de malos presagios.
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