en el océano índico
Jueves 21 de febrero de 2008
La isla, que con sus 44 kilómetros cuadrados es la de mayor tamaño del archipiélago de Chagos, fue descubierta por los portugueses a principios del siglo XVI y debería su nombre al explorador andaluz Diego García de Moguer.
Los franceses asumieron en el siglo XVIII la soberanía del atolón, que pasó a formar parte del Imperio Británico tras las guerras napoleónicas, aunque hasta 1965 dependió de Mauricio.
En 1966, el Gobierno británico negoció con EEUU la cesión de la isla durante cincuenta años para la construcción y uso de una base militar estadounidense en el océano Índico.
Fue a principios de la década de los 70 del siglo pasado cuando ese país norteamericano comenzó los trabajos de construcción de la base, en la que actualmente trabajan unos 1.700 militares y 1.500 civiles.
El objetivo inicial de EEUU era poder disponer, en plena Guerra Fría con la ahora extinta Unión Soviética, de una base militar en el Índico, y Diego García, a unos 1.600 kilómetros al sur de la India, resultaba un lugar idóneo.
Una vez desaparecida la URSS, la ubicación privilegiada del atolón ha servido a EEUU en numerosos conflictos bélicos, desde la guerras del Golfo hasta las intervenciones en Afganistán e Irak.
La utilización de este territorio británico de ultramar por vuelos de la CIA con sospechosos de terrorismo a bordo, hoy reconocida por el Gobierno de Londres, ha vuelto a esta isla de actualidad.
Como consecuencia de la instalación de los estadounidenses en Diego García, las autoridades británicas expulsaron a los aproximadamente 2.000 habitantes del archipiélago de Chagos, que emprendieron entonces acciones legales a fin de recuperar su hogar.
Tras una larga batalla, el Tribunal de Apelación de Londres dictaminó en mayo pasado que las familias expulsadas, con pasaporte británico y derecho a residir en este país, tienen derecho a volver a sus casas
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