Reseña
Domingo 19 de julio de 2009
De madre española y padre británico, John Carlin (Londres, 1956), periodista y colaborador en diferentes medios –entre otros, el periódico El País–, aborda por igual aspectos políticos y deportivos en esta obra, fraguada durante su estancia en Sudáfrica como corresponsal para el diario The Independent. Sus páginas desvelan cómo Mandela consiguió ganarse a personas que habían aplaudido su encarcelamiento durante veintisiete años, anteponiendo el bien de su pueblo por encima del rencor y la hostilidad y reconciliando a blancos y negros para crear las condiciones de una paz duradera en un país al borde de la guerra civil.
De madre española y padre británico, John Carlin (Londres, 1956), periodista y colaborador en diferentes medios –entre otros, el periódico El País–, aborda por igual aspectos políticos y deportivos en esta obra, fraguada durante su estancia en Sudáfrica como corresponsal para el diario The Independent. Sus páginas desvelan cómo Mandela consiguió ganarse a personas que habían aplaudido su encarcelamiento durante veintisiete años, anteponiendo el bien de su pueblo por encima del rencor y la hostilidad y reconciliando a blancos y negros para crear las condiciones de una paz duradera en un país al borde de la guerra civil.
Mandela va seduciendo tenazmente a sus oponentes “apelando a sus corazones” de muy diferentes maneras, pero el deliberado y arriesgado escenario final es el mundial de rugby de 1995 en Sudáfrica, donde la victoria en el último minuto del anfitrión sobre Nueva Zelanda entierra definitivamente el apartheid y funde en un abrazo al país, sellando la paz entre dos razas y cambiando el curso de la historia. La imagen de la portada en la que el blanco capitán del equipo sudafricano François Pienaar es felicitado por un Mandela ataviado con la indumentaria de seguidor de los Springboks, es tan solo un preludio del continuo interés que transmite esta obra.
El relato, ante todo, es un ejemplo del deporte como poderoso instrumento de movilización de masas, que, en palabras de Mandela, “tiene el poder de transformar el mundo, (…) de inspirar, de unir a la gente como pocas otras cosas”. Con El factor humano, John Carlin también superaría otras barreras, las lectoras, llegando a conquistar al mundo del cine: Invictus, con Morgan Freeman en la piel de Mandela y Matt Damon como capitán del equipo de rugby de los Springboks, adaptaría a la pantalla grande el fin “deportivo” de los prejuicios raciales en Sudáfrica.
Por Fernando Leblic
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