Opinión

EL REY, EL JUEZ PEDRAZ Y EL HIMNO

Luis María ANSON | Miércoles 22 de julio de 2009
Bien por el juez Pedraz. Ha hecho lo que yo mismo hubiera firmado. En esta Monarquía de todos, garante de la libertad de expresión, cabe pitar a Su Majestad y al himno de la nación. No cabe el insulto, la agresión violenta o la calumnia. Eso está sujeto al código penal.

     El juez Pedraz ha hecho prevalecer en su sentencia el principio de la libertad de expresión que es el cimiento sobre el que descansa el entero edificio de la democracia pluralista. Del Rey se puede discrepar, al Rey se le puede silbar. Incluso se puede intentar derribar al Rey, pero por los cauces constitucionales. La soberanía nacional reside en el pueblo y no en el Rey y es el pueblo el que, a través de la voluntad general libremente expresada, hace las leyes a las que debe someterse el Monarca.

     Dicho todo esto y aplaudida la decisión del juez Pedraz, conviene añadir que al Rey y al himno nacional se les aplaude en todas partes y que en la final de Copa lo que ocurrió fue una maniobra de diminutos sectores que regalaron incluso los pitos para que un sector minoritario del público silbara en una prueba deportiva en la que la mayoría sólo estaba interesada en el juego y en el resultado.

     La Monarquía parlamentaria es la institución española mejor valorada en todas las encuestas solventes que se han hecho en España en los últimos treinta años. No existe debate Monarquía-República. La gente, en sus líneas generales, está satisfecha con el trabajo que hace el Rey Juan Carlos, el que el pueblo le encomendó en la Constitución de 1978, y lo que preocupa son otras cosas: el paro, la inmigración, la vivienda, la crisis, la seguridad ciudadana, el terrorismo…



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