Los Lunes de El Imparcial

Mary Beard: Pompeya. Historia y leyenda de una ciudad romana.

reseña

Viernes 24 de julio de 2009
Es muy atrevido escribir sobre temas eternamente abordados, y conseguir sin embargo ser original. La erupción del Vesubio en el año 79 de nuestra era, la recreación de las ciudades romanas que el volcán sepultó –Pompeya, Herculano y Estabias– y su descubrimiento como yacimiento arqueológico en el siglo XVIII, son sin duda el desastre natural y el hallazgo más recurrentes de la literatura occidental desde comienzos del siglo XIX.

Es muy atrevido escribir sobre temas eternamente abordados, y conseguir sin embargo ser original. La erupción del Vesubio en el año 79 de nuestra era, la recreación de las ciudades romanas que el volcán sepultó –Pompeya, Herculano y Estabias– y su descubrimiento como yacimiento arqueológico en el siglo XVIII, son sin duda el desastre natural y el hallazgo más recurrentes de la literatura occidental desde comienzos del siglo XIX. No hubo personaje de renombre europeo que no pisara, en viaje iniciático, las ruinas del golfo de Nápoles. A estas alturas poco quedaba por decir, pues, desde 1834 –cuando Edward B. Lytton escribe el “bestseller” Los últimos días de Pompeya–, millones de páginas, y metros de películas, han llevado a partir de entonces este acontecimiento como tema central.


El mito de Pompeya ha trascendido y transformado en el imaginario colectivo aquella pequeña ciudad provinciana, con aspiraciones a villa de recreo estival, que sucumbió bajo el lapilli. Su trágica desaparición y su no menos ruidoso retorno a la luz siglos después, tras ser devuelta con un grado de integridad no conocido hasta entonces, fueron los ingredientes idóneos para construir su relato.


El libro de Mary Beard, prestigiosa historiadora clásica británica, renueva las fórmulas para presentar la tan nombrada ciudad de la Campania. Con un arte que roza lo forense, sin desviarse de lo histórico ni lo arqueológico, Beard disecciona las diferentes Pompeyas: la de los Oscos y Samios, la colonia romana, su papel en la Guerra Social, la conversión de la ciudad en villa de recreo estival –o de cercano exilio– de Roma y la del desastre, sin olvidarse de las otras pompeyas posteriores a la erupción, las re-creadas, que hicieron de la villa el centro del mundo que no fue en su vida real.


Otro de los aciertos de la autora es su lenguaje, aunque serio ameno y exento de erudición, que permite al lector el desmontaje de mitos y el conocimiento más cercano que los análisis arqueológicos e históricos han revelado. No obstante, la grandeza de esta obra reside en que la luz arrojada proyecta muchas sombras que mantienen el misterio y la llama encendida: Pompeya está aún por descubrir.

Por Margarita Márquez Padorno

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