Según ha sabido El Imparcial
Viernes 24 de julio de 2009
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el del Partido Popular, Mariano Rajoy, se reunieron en secreto en los días anteriores a la polémica visita del ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, a Gibraltar, según ha sabido EL IMPARCIAL por fuentes socialistas de alto nivel. La dirección de Prensa del PP aseguró sin embargo no tener conocimiento del encuentro.
El contenido de la reunión no ha sido aún desvelado por las fuentes consultadas por este periódico, pero su proximidad a la reunión “tripartita” entre Gran Bretaña, su colonia gibraltareña y España, celebrada en el Peñón, obliga a pensar que este asunto debió estar en la agenda de los dos líderes políticos. Máxime cuando el asunto entra de lleno en los problemas de Estado, por afectar al delicadísimo asunto de la reivindicación centenaria de la soberanía sobre Gibraltar por parte de España.
Sin embargo, otros asuntos pudieron estar en la agenda de esa reunión que, a diferencia de otras anteriores, no fue anunciada a la opinión pública, ni se quiso dar cuenta después de ella. La Financiación Autonómica, por ejemplo, que afectaba de lleno a los intereses del Gobierno, de su partido y del PP.
A ése hay que sumar otro asunto que concierne a los intereses mutuos: el pacto en el País Vasco que ha permitido que el socialista Patxi López sea lendakari y que se ha enturbiado notablemente con la entrada en escena del PNV con su propuesta de pacto de estabilidad al PSOE mientras, simultáneamente, el partido de Zapatero se echaba atrás en el apoyo al PP para recuperar la Diputación de Álava.
Y todo ello, enmarcado en las relaciones más que turbias entre socialistas y populares a cuenta de la actuación policial y las filtraciones en el “caso Gürtel”.
Las fuentes consultadas por El Imparcial desconocen la razón del secretismo en la conversación entre Zapatero y Rajoy, pero lo explican por la preocupación del líder popular para aparecer ante la opinión pública con imagen de sumisión al líder del PSOE, tal como se produjo en anteriores “escenas del sofá”, tras las que Rajoy salió siempre profundamente decepcionado por la falta de resultados, e incluso por las promesas incumplidas.
De la misma manera, a Zapatero le interesaba, en la medida de sus posibilidades, rebajar la posible ofensiva del PP por su arriesgada cesión en Gibraltar sin que trascendiera esta petición.
En todo caso, el asunto gibraltareño coincide con muchos otros que no pudieron quedar al margen de la reunión, además de los antes citados, según aseguran las fuentes consultadas por EL IMPARCIAL, como la situación de crisis económica, los problemas de las Cajas de Ahorro y el complicado diálogo social, todavía atascado contra los deseos de Zapatero.
Lo que sí aseguran los medios consultados por este periódico es que la agenda de la reunión secreta debió ser amplia, puesto que para un solo asunto hubiera bastado una conversación telefónica, como ha sucedido en otras ocasiones.
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