Economía

Las fusiones de las cajas de ahorros no resolverán sus problemas a largo plazo

caso caja madrid

Sábado 25 de julio de 2009
Las fusiones de las cajas de ahorro no resolverán sus problemas a largo plazo.

Las Cajas de Ahorro han sufrido una transformación espectacular. Del origen más lejano, vinculado a la idea de otorgar préstamos sin interés a los más pobres, a su moderna implantación en España, cuando estas instituciones canalizaban el ahorro más humilde han pasado, en la actualidad, a representar la mitad del sistema financiero español. Y eso que tenemos a dos bancos entre los más grandes del mundo.

Este crecimiento está asociado a la adquisición de varias virtudes, la principal de las cuales es la profesionalización y la apertura al mercado general. Pero ese desarrollo ha estado también vinculado a muchos defectos, parte de los cuales están detrás de la actual crisis económica. Precisamente esta crisis ha puesto de manifiesto las debilidades de las cajas de ahorros, antes cubiertas con el manto de prosperidad de los años dorados.

Caso Caja Madrid
Un buen ejemplo de esta situación es Caja Madrid. La entidad madrileña estudia desde hace meses llevar a cabo fusiones, absorciones o adquisiciones totales o parciales de activos dentro del actual escenario de reordenación del sistema financiero. De hecho, según informaba este lunes El País, Caja Madrid baraja una posible fusión con la alicantina Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) y con Caixa Galicia. Esta última ya lo ha descartado, mientras que la primera no se cierra a la operación.

La Comunidad de Madrid exigió este martes que los motivos económicos sean la base de la posible fusión de Caja Madrid con otras cajas de ahorros, entre las que de momento no aspiraría a figurar Caixa Galicia a tenor de las críticas que ha suscitado esa posibilidad entre los partidos gallegos.

El consejero de Interior de la Comunidad de Madrid, Francisco Granados, estableció que la fusión de Caja Madrid "no debe tener ningún componente político, sino técnico, basado en motivos económicos de solvencia y de estrategia puramente económica". Esa misma línea ha defendido la entidad madrileña, que en la presentación de resultados trimestrales a finales de julio admitió que estudiaba procesos de fusión, que estarían regidos por criterios económicos.

Entre las posibilidades que se han barajado dentro de Caja Madrid figuran la unión con la CAM, Caixa Galicia o incluso Caixa Catalunya, aunque la falta de maduración impidió que el consejo de administración de la entidad madrileña tratara el asunto el pasado julio. De momento, Caja Madrid se ha encontrado ya con la cautela de Caixa Galicia y las reticencias de los tres grandes partidos gallegos a una operación de ese tipo. De hecho, el PP, el Partido Socialista de Galicia y el BNG abogaron por que las cajas de ahorro radicadas en esa comunidad autónoma mantengan su carácter gallego.

Antecedentes
A grandes rasgos, el control de las cajas de ahorros ha pasado de la Iglesia al poder político, y su pequeño tamaño, corregido por décadas de fusiones y por la buena gestión, ha facilitado que ese control se ejerza en las instituciones regionales en lugar del ámbito nacional. Esa vinculación a la política y a los políticos es fuente de numerosas críticas y de no pocos problemas. En ocasiones, la financiación se destinaba a proyectos que tenían más que ver con el apoyo de iniciativas políticas que con la rentabilidad de los mismos. El deseo, legítimo, de consejeros y presidentes autonómicos de facilitar la vivienda a sus ciudadanos ha favorecido que se pise el acelerador hipotecario. El frenazo de la crisis ha sacado ya a una entidad, Caja Castilla-La Mancha, fuera de la carretera, ya que ha tenido que ser intervenida por el Banco de España. A CCM podrían seguirle otras, de no cambiar las cosas.

Bancas públicas regionales
Álvaro Cuervo, director de Cunef, ha señalado a El Imparcial que el problema de muchas cajas de ahorro “es que han funcionado como una banca pública de desarrollo”, lo que ha condicionado sus decisiones. Y no sólo en el sector inmobiliario, sino que han alentado a “grupos y empresas que, o bien tiene la sede en la comunidad, o bien tienen fábricas en la región”. Como esos préstamos no estaban ligados, necesariamente, a la viabilidad de las inversiones, muchas de ellas “han acabado con una cartera industrial que se ha desvalorizado”.

Además no están vinculadas a la propiedad privada, que es el gozne entre la gestión y la responsabilidad. El control de estas entidades no viene de millares de ciudadanos, que se juegan su dinero en que la gestión sea correcta, sino sólo en el Banco de España más algunos elementos de autocontrol impuestos por la CECA.

Salta la alarma
Un informe de Moody’s, de septiembre de 2007, ponía a las cajas de ahorros en el disparadero precisamente por la exposición de cinco de ellas (sin dar nombres) a la crisis inmobiliaria. Pocos meses después era Citigroup, con su informe The Pain in Spain, que también vinculaba la situación de riesgo de algunas cajas –siete, todas las andaluzas más Caja Murcia– al devenir del mercado inmobiliario. No es que los bancos, grandes y pequeños, no estén también expuestos a la crisis, pero las cajas lo están aún más.

El impacto de la crisis sobre estas entidades se percibe claramente en la morosidad. En mayo ya eran 20, de 45, las cajas con una morosidad por encima del 5 por ciento y 12 superando el 6. Es necesario cambiar esta situación. Primero en sus riesgos inmediatos. Pero más adelante, cuando la tormenta se haya calmado, en los riesgos mediatos y estructurales.

Por lo que se refiere a lo más urgente, las cajas han desplegado una red comercial que le otorga gran parte de su fuerza, pero que ha resultado ser excesiva. José Manuel Sánchez Rojas, presidente de Caja Badajoz, recordó el pasado marzo que hace diez años bancos y cajas tenían aproximadamente el mismo número de sucursales. En la actualidad, apunta Sánchez Rojas, los bancos desarrollan su actividad con 17.000, mientras que las cajas mantienen 25.000, casi un 50 por ciento más. A todas luces, esto es excesivo y las entidades ya están pensando en hacer recortes.

Fusiones regionales
Pero la racionalización de los recursos es sólo el comienzo de una transformación que se promete mucho mayor, y que proviene de las fusiones, fomentadas desde el Gobierno por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Según informó recientemente la agencia Efe, 2 de cada 10 entidades están estudiando posibles fusiones. Es conocido el esfuerzo de las tres cajas vascas, Caja Vital, BBK y Kutxa, que ha resultado siempre en fracaso.

Por el contrario, son Andalucía y Cataluña, las regiones con mayor número de entidades, las que van a liderar el proceso de reordenación del mapa español de cajas de ahorro. Caja Jaén ha aceptado su fusión con Cajasur y recientemente se les ha sumado Unicaja, la adición de las cuales dará como resultado la sexta caja española por activos. No obstante, hay otras entidades andaluzas que no quieren sumarse, como Cajasol o Caja Granada.

En Cataluña hay dos proyectos claros de unión, uno en torno al PSC y otro en torno a CiU. El primero, liderado merced a su tamaño por Caixa Catalunya, contaría con el concurso de Caixa Girona y Caixa Tarragona, mientras que el segundo comprenderá (ha sido ya aprobado) a Caixa Sabadell, Caixa Terrasa y Caixa Manlleu. En este último caso se estudia la posibilidad de deslindar la gestión puramente bancaria, que quedaría en manos del Banco Sabadell, de la de la obra social, que seguiría estando en manos de los dirigentes de la caja unificada.

Andalucía, Cataluña y País Vasco no son las únicas regiones españolas en que se atisban procesos de fusión. De hecho está prácticamente lista la unión de Caja Duero y Caja España, ambas en Castilla y León, de la que resultaría la séptima caja española por activos y la quinta por volumen de negocio, que estará lista en septiembre, según Diario de León. Caixa Galicia busca la fusión con Caixanova, pero ésta por el momento la rechaza. CAM también ha descartado unir sus activos a los de Bancaja.

Fusiones interregionales
Estas uniones pueden otorgar a las entidades el tamaño adecuado para vadear la crisis, que el Banco de España ha cifrado en 50.000 millones de euros, y les permite hacer una utilización racional de sus recursos. Pero por otro lado refuerza sus características de banca pública regional y que está en el origen de sus actuales dificultades. De hecho, de acuerdo con Álvaro Cuervo, “habría que evitar la concentración regional”, fuente de tantos problemas. La solución vendría, de acuerdo con el catedrático, con una integración de cajas procedentes de diversas regiones “para diluir la interferencia política en su gestión”. El propio profesor Cuervo reconoce que, no obstante, que “políticamente, no se quiere perder esta capacidad de control”.

No quiere ello decir que no haya proyectos que encajan con esa idea. Es el caso del proyecto de fusión de CAI, Cajarioja, Caixa Sabadell y Caja Insular de Canarias. Pero por un lado parece difícil que se vaya a materializar –la última entidad ya lo ha desmentido y la catalana está en otra aventura–, y por otro no refleja la tendencia actual de las uniones entre estas entidades.




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