Opinión

Cambio de estrategia en el gobierno argentino

Sábado 01 de agosto de 2009
Los resultados electorales del pasado 28 de junio en que el partido oficialista Partido Justicialista perdió elecciones en varias localidades, y en especial la derrota del ex presidente Ernesto Kirchner para la alcaldía de Buenos Aires, son un mensaje que la sociedad ha enviado al gobierno de Cristina Fernández y al comportamiento del peronismo. Los argentinos están cansados de la poca eficiencia de las instituciones, del mal manejo de las crisis, del caudillismo y de la corrupción.

Después de una actitud casi “monopólica” del poder y un comportamiento arrogante hasta antes de las últimas elecciones parciales, ahora el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ha declarado que busca dialogar con los partidos opositores y fuerzas políticas. Asimismo, comentó que presentará en el Congreso un proyecto de reforma para fortalecer a los partidos políticos, con el fin de reafirmar y consolidar la democracia. Pero la Argentina, lo que necesita sobre todo fortalecer desde hace muchas décadas es el estado de derecho, empezando por la separación e independencia de la Justicia.

La actual estrategia del gobierno parece buscar por un lado mejorar las relaciones con algunos sectores del peronismo que han criticado la actuación de los Kirchner y evitar más disidencias. Pero, por otra parte, la actuación de la presidenta Cristina Fernández intenta también recuperar su fuerza y mejorar su imagen a través de programas con sectores de la economía, como el agropecuario. Tal pareciera que mientras el partido oficialista ofrece su buena cara y su disposición al diálogo, al mismo tiempo busca ganar tiempo para recuperarse de la gran derrota sufrida y demostrar que son capaces de gobernar eficientemente, o por lo menos mejor que sus opositores. Así, las propuestas del gobierno parecen necesarias y adecuadas para mejorar la situación política y económica del país, pero habría que tomar esta “oferta de paz” con cautela y ver si, en realidad, hay buenas intenciones y propósito de enmienda, o es otra estrategia para desgastar a los opositores y salir fortalecidos, como muchas veces el peronismo ha hecho en su larga historia de vocación hegemónica.

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