Domingo 02 de agosto de 2009
La violenta ola de atentados perpetrados por ETA que han tenido lugar esta semana, revelan que la banda terrorista extrema la violencia para forzar el diálogo con el Gobierno español a costa de la vida y la integridad física de personas inocentes. Un chantaje político, que ha intentado sembrar el pánico entre la sociedad española, con el lamentable asesinato con bombas-lapa de los guardias civiles Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salvá, y el ataque de Burgos que casi le cuesta la vida a 120 personas.
Sin embargo, y pese a la magnitud de sendos atentados que denotan un cambio de estrategia operativa de ETA,-que resulta preocupante por la características de los mismos- no parece haber erosionado la moral de los españoles ni del propio gobierno y la oposición que se muestran firmes y contundentes ante la amenaza del grupo terrorista.
Tanto la Guardia Civil como la policía, ya tienen identificado a los seis responsables del atentado de Calviá, que si bien han logrado huir, más pronto que tarde las autoridades darán con el paradero de su madriguera. Desde comienzo de año, se ha desarticulado la cúpula de la banda y sus bases, a la vez que el gobierno no ha mostrado intenciones de negociar. Una postura que esperemos que se mantenga, ya que lo único más cercano a un diálogo que se puede sostener con ETA está dentro de los tribunales.
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