Opinión

Corazón Aquino

Domingo 02 de agosto de 2009
Este sábado falleció Corazón Aquino, quien llegó al poder en Filipinas en 1986 en un movimiento popular conocido como “el poder del pueblo”.

Corazón Aquino, viuda del senador Benigno Aquino, asesinado en 1983, se impuso como una líder opositora al gobierno autocrático de Ferdinand Marcos a través de la coalición Laban. Ante la auto designación de Marcos como candidato a las elecciones de 1986, Aquino fue apoyada por los opositores como candidata a la Presidencia para dichos comicios, cuyos resultados fueron considerados fraudulentos ante el anuncio de Marcos de haber salido electo. Las manifestaciones populares no violentas se incrementaron en todo el país y el presidente optó por renunciar a utilizar el ejército para reprimirlas. La presión fue en aumento hasta que la Revolución del Poder Popular forzó la dimisión de Ferdinand Marcos. Corazón Aquino regresó a Manila y el 25 de febrero de 1986 asumió la presidencia de Filipinas.

Sin embargo el derrocamiento de Marcos fue sólo el inicio del proceso de reconstrucción del país, entre cuyas acciones fue la elaboración de una nueva constitución, aprobada en 1987. Aquino es considerada como el personaje principal de la construcción de un gobierno popular y democrático, y la imagen de la democracia de ese país asiático. Sin embargo su gobierno tuvo que enfrentarse con diversos intentos de golpe de estado de grupos comunistas y otros que apoyaban a Marcos. Entre los logros de su gestión, además de la nueva constitución, están algunas reformas legales como la del Código Familiar en que se establecieron derechos civiles sobre las relaciones familiares, el Código Administrativo que reformó la estructura del poder ejecutivo, y el Código del Gobierno Local que otorgaba mayor poder y autonomía a los gobiernos locales.

Corazón Aquino es indiscutiblemente un personaje de gran importancia en la historia de Filipinas, pero a sus éxitos y logros también se unen elementos de controversia. Su apoyo al candidato para substituirla Fidel Ramos causó malestar entre algunos sectores de la sociedad, como la Iglesia Católica. También varios consideran que su gobierno no alcanzó las expectativas que se tenían, y que su mandato se caracterizó por la inexperiencia y la falta de eficiencia, dejando a un lado reformas importantes sobre la tenencia de la tierra, reconstrucción de infraestructura, control de la oligarquía y del terrorismo. Si bien el movimiento popular no violento que la llevó a la Presidencia se consideró necesario y un gran logro, algunos consideran que esta “enseñanza” ha llevado al pueblo filipino a creer que, cuando las cosas no van bien, los movimientos de masas son aceptables y legítimos, ya que no legales, para cambiar la situación, como ocurrió en 2001 al derrocar al presidente Joseph Estrada e instalar en el poder a la actual presidenta Gloria Macapagal.

Para muchos filipinos Corazón Aquino representa el símbolo de la esperanza y del orgullo nacional. Así, Filipinas inicia diez días de luto nacional por la muerte de quien devolvió al país la democracia y la posibilidad del cambio y que muchos consideran, como dijo el presidente Obama, un ejemplo de lo mejor de la nación filipina.

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