Domingo 02 de agosto de 2009
Existe actualmente una discusión en relación a la tasa de criminalidad publicada por el Ministerio del Interior de España. Mientras que dicho Ministerio menciona que los principales indicadores de delincuencia han disminuido, el Partido Popular, el Sindicato Unificado de la Policía y la Guardia Civil difieren en las cifras. Se menciona que la estadística se ha “maquillado” con el fin de dar una imagen de eficiencia por parte del ministro Rubalcaba, como si se tratase de una campaña publicitaria donde se buscara vender una buena gestión.
Asimismo, las cifras presentadas por el Ministerio del Interior son confusas, dado que no es posible ver con claridad el tipo de delito, como robos u homicidios, impidiendo determinar el crecimiento o disminución de un tipo de crimen en particular. Existe también diferencia de opinión en el modo de cuantificar los crímenes: mientras que el Ministerio del Interior calcula, de manera intencionada, un crimen como una unidad -sin considerar si en este hecho existen otros delitos añadidos o se trata de un robo múltiple, por ejemplo- la Fiscalía calcula cada uno de los delitos en una situación, creando en ocasiones una gran disparidad en las cifras. De hecho, se considera que es la Fiscalía la que debe ser la fuente básica para conocer la tasa de delincuencia, y no el Ministerio.
El aumento de la presencia en España de organizaciones criminales provenientes de otros países, como Italia y ciertos lugares de Europa del Este, parece desmentir las declaraciones de Rubalcaba en cuanto a un incremento en la seguridad del país y una reducción en los delitos. La seguridad y eficiencia siguen siendo un tema que debe tratarse con seriedad y firmeza. Los cuerpos de seguridad necesitan mejores medios y condiciones laborales con el fin de llevar a cabo su función de manera óptima. De igual manera, es indispensable que exista una mejor comunicación y coordinación entre los diferentes cuerpos, como la Policía Nacional y la Guardia Civil, y de éstos con las policías autonómicas. De no mejorar esta situación, será difícil que las tasas de delincuencia en realidad sean bajas, y la actuación de los órganos de seguridad se verá limitada no por su capacidad, sino por obstáculos administrativos.
El contar con cifras claras, reales y detalladas es un derecho de los ciudadanos. La ocultación de la información no beneficia realmente, sino que fomenta la ineficacia y limita los incentivos para realizar una mejor tarea. El decir que “España es uno de los países más seguros del mundo” parece un eslogan turístico, pero la realidad es lo que importa y la publicidad engañosa no se sostiene al confrontarla con la verdad; ésta siempre sale a relucir tarde o temprano.
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