Miércoles 05 de agosto de 2009
Una de las prioridades del gobierno del presidente mexicano Felipe Calderón es el combate al narcotráfico. Como parte de la estrategia del gobierno federal se han llevado a cabo diversas operaciones por todo el país, en las cuales se han arrestado a varios líderes y miembros de cárteles de la droga. Recientemente, muchas detenciones fueron hechas en el estado de Michoacán, donde la organización La Familia controla la venta y distribución de estupefacientes.
Así, el pasado sábado 1 de agosto la policía federal realizó un operativo en la ciudad de Apatzingán, en el estado de Michoacán en el cual detuvieron a uno de los principales líderes de La Familia, Miguel Ángel Beraza Villa, conocido como “La Troca”, junto con otras 75 personas. La redada no tendría nada de raro en cuanto a la política del gobierno federal, pero sí lo es el lugar donde se efectuó: una iglesia. Los agentes federales, gracias a los servicios de inteligencia mexicanos y de la Agencia Antidroga estadounidense (DEA), supieron que miembros de la organización criminal se reunirían en una iglesia para celebrar los quince años de la hija de uno de ellos. En dicha operación nadie resultó muerto ni herido, lo cual no es lo común en este tipo de detenciones.
Desde el punto de vista logístico, la operación policial fue un éxito, con varias personas detenidas y ningún disparo. Sin embargo, las denuncias y protestas han comenzado a aparecer. Los familiares de varios arrestados han presentado denuncias ante la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Michoacán. De igual manera, la Conferencia del Episcopado Mexicano protestó enérgicamente por lo que considera una falta de respeto y uso excesivo de la fuerza por parte de la Policía Federal, al irrumpir en la iglesia del Perpetuo Socorro. La Conferencia emitió un comunicado pidiendo a las autoridades que este tipo de acciones no vuelvan a ocurrir, y que se respeten los recintos religiosos.
El punto de vista de la Iglesia Católica Mexicana es respetable, pero ante el creciente poder de las organizaciones criminales y el incremento de la violencia en el país, este tipo de operaciones son muchas veces necesarias, y en especial cuando pueden evitarse muertes. Los delincuentes son difíciles de arrestar sin provocar un enfrentamiento violento, por lo cual, en aras de conseguir el éxito en el combate al narcotráfico, es posible que en el futuro se sigan viendo acciones de los cuerpos de seguridad en lugares poco usuales.
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