Opinión

Una lengua muy larga

Martín-Miguel Rubio Esteban | Viernes 07 de agosto de 2009
Barack Obama comienza a tener en USA un perfil de presidente muy europeo, opinando con arrogancia sobre lo humano y lo divino, como si el hecho de haber sido elegido de forma sobrada, incluso “overwhelming”, hubiera coincidido con el divino otorgamiento del Espíritu Santo de una sabiduría oceánica, infinita y profunda, habiendo dejado en su vuelo columbino todos sus dones sobre la negra testa del Presidente americano, verdadero archivo de todos los conocimientos universales. Ni google ni wanadoo juntos.

El caso es que el apoyo que tenía entre los blancos ha caído en picado por el asunto del arresto de un profesor negro, Henry Louis Gates. El Presidente, sin ningún conocimiento profundo del caso, se atrevió a afirmar, sólo utilizando su intuición sublime, que el sargento Joseph Crowley “había actuado estúpidamente” al arrestar al citado profesor negro.

Este entrometimiento totalitarista e hipersicofántico del Presidente en una investigación policial criminal y rutinaria ha hecho que su popularidad se derrumbe un 46% en las encuestas, habiendo reaccionado muchos millones de americanos con consternación y sentimiento de culpa por haber elegido mal al parroquiano de la Casa Blanca. El Vice-Presidente, Joe Biden, se apresuró a instarle a Obama a que rectificara de modo inmediato su afirmación imperial, y éste lo hizo de forma graciosilla durante la fiesta de “la cumbre de la cerveza”, en el Jardín Rosa de la Casa Blanca, mientras tomaba sorbitos de los más afamados brebajes cerveceros.

La verdad es que las atrevidas afirmaciones de Barack Obama, tan poco escrupulosas y tan poco propias de un Presidente de los EEUU, han dejado perplejos a sus partidarios, particularmente a la clase intelectual americana, que no es lanar y lacayuna como la nuestra, y lo deja en una condición vulnerable ante un debate feroz que se espera en el Congreso por estas opiniones racistas del primer presidente negro de los EEUU ( y es que el sargento Joseph Crowley era blanco ).

Lawrence Jacobs, el Director de la Universidad de Minesota, ha descrito “el caso Gates” como la primera debacle moral grave para el Presidente. Y es que tener una lengua tan larga en USA que permita al Presidente llegar hasta los ámbitos policiales y judiciales es algo que no soporta la gran Democracia Americana ni podrán consentir todos los ciudadanos de bien americanos. Otra cosa es la ciudadanía española, que está acostumbrada a observar pasiva cómo el gobierno señala a la jauría las presas que han de devorar y no permite jamás que triunfen las sentencias de jueces que no sean lacayos del poder político. En España un mediocre como Zapatero puede destruir la Democracia ( ya prácticamente la ha derrumbado ); en EEUU ningún Presidente lo puede hacer, ni puede hebetar a la ciudadanía cuya libertad es el pedestal cristalino sobre el que se yergue el poder político.

Si un hombre genial como Obama – y de principios morales berroqueños – puede sufrir a veces el vértigo irracional de la gloria, ¿a un tonto qué le puede pasar?

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