Opinión

Templos en las playas

Rafael Ortega | Domingo 09 de agosto de 2009
Millones de turistas nacionales y extranjeros en nuestras costas. Millones de personas que pasan del hecho religioso durante las vacaciones, bien por el “hecho de pasar” o porque no tienen una asistencia religiosa adecuada.

Todos los veranos la Conferencia Episcopal Española, a través de su organismo competente, nos recuerda la necesidad de no abandonar la práctica religiosa durante las vacaciones. Pero existen serias dificultades para llevar adelante esta práctica religiosa, fundamentalmente por la falta de templos en nuestras costas que acojan a los millones de personas que llegan a ellas durante los meses de julio y agosto y que en muchas ocasiones hacen quintuplicar la población de pueblos que cuentan con una sola iglesia y un solo sacerdote.

El pasado sábado, primero de agosto, tuve la fortuna de asistir a la entrada y recepción en la diócesis de Cartagena de su nuevo Obispo, Monseñor Lorca Planes. Y digo fortuna, porque además de asistir en la catedral de Murcia a la citada ceremonia en la que oí una ejemplar homilía de Monseñor Lorca, pude conversar con muchos obispos, entre ellos el titular de Almería, Monseñor Adolfo González Montes, una de las cabezas mejor amuebladas de la Iglesia española, que me comentaba acerca de la necesidad de crear estos templos en localidades costeras. Él mismo me ponía el ejemplo de la costa levantina de su diócesis, con los miles de veraneantes en Mojacar, Garrucha y Vera, y con los esfuerzos titánicos que hacen los pocos presbíteros que hay para la asistencia religiosa, con lo menos, aun, templos en la zona.

Nos consta que Monseñor González Montes está a punto de culminar uno de sus sueños pastorales, como es la creación de un templo en la playa de Mojacar que pueda dar servicio a esos miles de visitantes. Solo hace falta un empujoncito por parte de las administraciones locales de la zona, para ver cumplido ese sueño.

Pero los templos pueden construirse, pero si no hay sacerdotes que puedan ejercer su ministerio, no se habrá conseguido nada. Por eso, sabemos también, que Monseñor Montes, gran teólogo y pastor, está también poniendo en marcha un plan que haga que lleguen sacerdotes nuevos y con renovado espíritu a esa zona de Almería, que puedan ser el semillero para otros lugares de España de características muy similares. Así los católicos de este país no nos encontraremos desamparados algunas veces por falta de templos y sacerdotes y podremos compartir nuestra Fe con los habitantes de esos pueblos. Incluso podremos “darnos la paz” con creyentes de otras confesiones, como los protestantes, que tampoco tienen templos, y que asisten a las ceremonias católicas. Como nos sucedió el pasado domingo. Solo falta desear que “así sea”. De Almodovar y las tonterías que ha dicho no hace falta comentar nada. Por sus hechos y dichos le conocen muy bien sobre todo en su pueblo.

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