Jueves 13 de agosto de 2009
El martes pasado concluyó la Cumbre de Líderes de América del Norte, en la cual se reunieron en la ciudad mexicana de Guadalajara, en medio de grandes dispositivos de seguridad, los presidentes estadounidense y mexicano Barack Obama y Felipe Calderón, y el Primer Ministro canadiense Stephen Harper. En dicha reunión trilateral, se abordaron temas de comercio, salud, medio ambiente y seguridad. En cuanto al tema de salud, la discusión se centró en la prevención y tratamiento de la gripe A-H1N1, dado que dicha enfermedad apareció en México y se propagó rápidamente por Estados Unidos. En lo relativo al comercio, persisten varios puntos de conflicto desde la firma del tratado de libre comercio, por lo cual se trataron temas como la estandarización de regulaciones y certificaciones, con el fin de mejorar la competitividad regional, pero quedaron pendientes otros asuntos relacionados que requieren ser discutidos. Sin embargo, hay otras cuestiones de mayor importancia que mostraron el punto de vista de cada uno de los tres países.
En el caso de Estados Unidos y México la seguridad en la frontera y el combate al narcotráfico son puntos esenciales en la agenda. El gobierno mexicano ha sido criticado por grupos de defensa de derechos humanos, al considerar que en los operativos contra las organizaciones criminales se han violado los derechos de varios civiles por parte de las fuerzas de seguridad. Obama, sin embargo, dijo apoyar al presidente Calderón y mencionó que, en realidad, los responsables de la violación de los derechos humanos de la población mexicana son los delincuentes. Aún así, el presidente estadounidense declaró que el paquete de ayuda a México de alrededor de $100 millones de dólares sería entregado si el Departamento de Estado considera que existen las condiciones de protección a los derechos humanos, con lo cual queda condicionada la ayuda financiera. Estados Unidos se comprometió a combatir el consumo de drogas y la venta de armas a organizaciones criminales mexicanas, mientras que México atacaría la producción y tráfico de estupefacientes hacia el norte. En relación a una posible reforma migratoria en Estados Unidos que beneficiaría a un gran número de mexicanos indocumentados, Obama señaló que por el momento no es viable una propuesta en ese tema, y que las prioridades actuales tienen que ver con reformas al sistema sanitario y a la energía.
En cuanto a la relación de Canadá y México, se acordó ampliar el programa de trabajadores temporales, permitiendo que un número mayor de trabajadores mexicanos puedan ocuparse en el sector agrícola y agropecuario. Sin embargo en lo referente a la reciente decisión del gobierno canadiense de imponer visas a los ciudadanos mexicanos que provocó el disgusto del gobierno mexicano, el Primer Ministro Harper mencionó que era una decisión irrevocable de momento, y que su futura revisión dependería de las condiciones políticas y migratorias de México.
A pesar de las declaraciones de cooperación y ayuda, no se llegó a la concreción de planes en la mayoría de los temas abordados. El gobierno mexicano no pudo limar las asperezas con el gobierno canadiense, ni obtener de manera concreta la ayuda del gobierno estadounidense en asuntos relevantes para el país latinoamericano. México no obtuvo grandes resultados de la Cumbre, sólo comentarios vagos, y declaraciones de buena fe, por lo cual el gobierno de Calderón deberá replantearse si la estrategia que ha seguido en estos dos años y medio de su mandato ha sido efectiva, o si deberá de tomar otras medidas que mejoren las condiciones del país para sus ciudadanos y dar una mejor imagen al exterior.