Los Lunes de El Imparcial

Laurence Rees: A puerta cerrada. Historia oculta de la Segunda Guerra Mundial

reseña

Jueves 20 de agosto de 2009
La caída del telón de acero y la muy reciente apertura de archivos que se mantuvieron secretos en la Europa oriental antes de la caída del comunismo, han dado pie a numerosas publicaciones y relatos para el cine y la televisión, revisando muchos de los capítulos más interesantes de la Segunda Guerra Mundial.

La caída del telón de acero y la muy reciente apertura de archivos que se mantuvieron secretos en la Europa oriental antes de la caída del comunismo, han dado pie a numerosas publicaciones y relatos para el cine y la televisión, revisando muchos de los capítulos más interesantes de la Segunda Guerra Mundial. En esta ocasión, es un afamado periodista inglés el encargado de traer de nuevo al primer plano de la actualidad la tan traída cuestión de la alianza del bloque liberal de la contienda (Inglaterra y Estados Unidos) con la Unión Soviética liderada por Stalin. El libro, que fue redactado conforme su autor producía una serie sobre el mismo tema para la cadena británica BBC, recoge además testimonios y entrevistas con protagonistas de los acontecimientos, que Rees nos muestra en sus páginas.

La tesis del estudio, con nuevos datos, documentos y testimonios, aborda un tema que no es nuevo y ha llenado millones de páginas desde la misma resolución de las conferencias de paz: por qué Churchill y Roosevelt confiaron en la alianza con Stalin si el dictador soviético ya había dado muestras de su crueldad y perversidad y, después de haber liberado a Europa de la garra nazi, entregaban su parte oriental, tras los acuerdos de Teherán, Yalta y Postdam, al no menos cruel sistema soviético. ¡Qué paradoja haber entrado en guerra en 1939 para salvar Polonia cuando en 1945 la misma tierra no acababa la lucha sino que cambiaba de opresor!

Son muy interesantes los testimonios y documentos de la alianza entre Hitler y Stalin de 1939 a 1941 y la revisión de los acuerdos de paz, así como del reparto del mundo tras vencer al enemigo común; pero se echa en falta algo de rigor historicista, así como cierta neutralidad ante los personajes retratados.

Por Margarita Márquez Padorno

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