Viajes

Ocio diferente: alternativas a un tiempo libre convencional

Un nuevo ocio para un nuevo siglo

Domingo 23 de agosto de 2009
El ritmo de vida actual reduce el tiempo libre de las personas al mínimo, con lo que la necesidad de aprovecharlo crece exponencialmente. A las alternativas tradicionales del teatro, el cine y similares se une hoy en día otro tipo de ocio más personal y más participativo. Excursiones en globo se mezclan con tratamientos de belleza, escuelas de detectives y viajes cinematográficos a egipcio.

La rutina llega a todo en la vida, incluso al tiempo de ocio y esparcimiento. Con la velocidad a la que se desarrolla nuestra sociedad, las opciones tradicionales que teníamos hasta ahora para ocupar el tiempo libre ya no sirven. Ir al cine o pasar el día en el campo se queda pequeño, aburre. La gente necesita algo más, algo diferente, un nuevo tipo de ocio en el que ellos sean los absolutos protagonistas.

En este sentido, multitud de empresas han seguido este camino en su desarrollo. Empresas que se dedican a ofrecer al cliente nuevas experiencias, viajes aventura o actividades originales, que hasta ahora las agencias de viajes tradicionales no ofrecían y que se venían reclamando por parte de los clientes. La cultura del ocio de este nuevo siglo se ha hecho fuerte y ha ido sembrando y haciendo crecer modelos de negocio cuyo objetivo es hacer los sueños realidad.

Un objeto tan simple como una caja puede sugerir un sinfín de aventuras por vivir. Este es el punto de partida de las numerosas empresas surgidas alrededor del concepto "box". Empresas de ocio con un catálogo muy amplio de actividades distintas y originales que se pueden disfrutar con el simple hecho de comprar una caja. Dentro de ella encuentras la lista de actividades que puedes elegir y un vale para pagarla. Aunque la idea de "la caja" está más pensada para regalar que para consumo propio, también puedes regalarte a ti mismo un pequeño capricho, un deseo por cumplir.

Aunque la empresa "box" más conocida, puede que sea "Smartbox", ya que está muy presente en tiendas y grandes superficies, la pionera en España de este tipo de venta de ocio es "La vida es bella". Activa en el mercado portugués y brasileño hace algunos años, en nuestro país desembarcó en el 2006, convirtiéndose hoy en día en la más importante del sector por volumen de negocio.

"La vida es bella" cuenta con más de 2.000 experiencias diferentes en su catálogo, y esto es, según Joao Matos, responsable comercial de la empresa, lo que la diferencia de sus más cercanas competidoras (Smartbox, Dakotabox o Wonderbox). Desde lo más caro, un programa espacial que dura ocho meses y que cuesta la escalofriante cifra de 20 millones de euros, hasta lo más barato, una actividad de aventura como rafting o piragüismo, cualquier cosa tiene cabida en el catálogo de esta empresa.

La vida es Bella


Aunque las actividades más caras y desconocidas se suelen adquirir para consumo propio, Matos asegura que "el 95 por ciento de nuestras ventas son regalos". Para la gente "el valor percibido es superior al económico" y la caja se convierte en un regalo ideal. Además "La vida es bella" tiene la opción de comprar un cheque valor, de una cantidad determinada, que junto con otros del mismo tipo se pueden usar para pagar cualquier tipo de actividad de su catálogo.

En Francia este mercado genera unos 300 millones de euros al año, mientras que aquí sólo llega a los 20 millones. Con estos datos se ve claramente la gran posibilidad de crecimiento que tienen estas empresas, que cada día se dan a conocer un poco más entre el público. Matos espera que la consolidación definitiva de la "La vida es bella" en España llegue en 2010 y luego emprenderán la conquista de otros mercados europeos. "Queremos ser el Corte Inglés de las experiencias".

Otro tipo de negocio son las que recreaciones teatrales que convierten al propio cliente en el protagonista de la historia. La persona "compra" una historia, un espectáculo, en el que se involucra y participa activamente, normalmente en grupo, viviendo su propia aventura. Casa encantadas, asesinatos sin resolver o barcos pirata sirven de escenario para este tipo de eventos.

La idea pionera de este tipo de espectáculos interactivos, puede atribuirse a la empresa española "Viajes con imaginación" y a su directora y artífice, Luz Retamar. Luz, egiptóloga y gran amante de toda la cultura egipcia, llevaba desde 2001 organizando rutas alternativas por el país africano. Un día decidió aunar sus dos pasiones, viajar y el cine y así creó su empresa, la primera en España que organizaba viajes encuadrados dentro de una historia de ficción. La experiencia conjuga un viaje turístico aderezado con un guión cinematográfcio, en el que intervienen los propios viajeros junto con un grupo de actores que interpretan el guión interactivo durante todo el trayecto, disfrutando del viaje de una manera diferente, más amena y divertida.

Además del destino egipcio, Luz buscó alternativas europeas por los menores riesgos que conllevaban. Así surgió su fin de semana en "La casa del Miedo", actualmente su producto más demandado, en el que los participantes viven la historia de Doña Julia Almazán, una pobre viuda condenada a vivir en la penumbra de su mansión por una extraña enfermedad que padece.

Así comienza la idea que Luz nos propone. Vivir una película de terror pero desde dentro, no como un mero espectador. "A quién no le hubiera gustado de pequeño vivir una aventura de película" comenta Luz. El grupo de actores que componen el espectáculo interactúan constantemente con los visitantes, desplegando una gran capacidad de improvisación, ya que durante las 16 horas que dura el espectáculo no salen en ningún momento de su papel. La casa, totalmente ambientada como en una película de terror antigua, mete desde el primer momento a los visitantes dentro de la historia, y los efectos especiales, diseñados a propósito para esta localización y por profesionales reconocidos, terminan de involucrar al espectador en la trama.

Al amparo de esta idea surgieron otras empresas y casas rurales que ofrecían productos similares: "La Casa de los Horrores" en Aranjuez, "El Roce de las Alas" en Galicia, "El caserón de Moixent" en Valencia... aunque ninguna con el éxito de "La casa del Miedo".

En el Molino de Tresgrandas (Asturias), en vez de terror lo que se vive es un fin de semana detectivesco. A parte de otras muchas actividades típicas de la zona, desde hace varios años la casa rural acoge improvisados detectives que, con ganas de pasarlo bien, tienen la oportunidad de convertirse en Sherlock Holmes, Perry Mason o Colombo. Un extraño asesinato se ha llevado a cabo en la casona y los invitados deberán resolverlo. Con un carnet de detective y algunas pruebas recopiladas por la policía, los huéspedes recorrerán la zona en busca de algún indicio que les lleve hasta el asesino. Y así, divirtiéndose y conociendo el paisaje asturiano, pasarán el fin de semana.

Hace unos años este tipo de aventuras eran impensables, pero hoy ya son una alternativa muy firme al ocio convencional. Las historias y experiencias gustan porque son nuevas, originales, llaman la atención y convierten al público en un ente activo. Aunque los inicios fueran difíciles, estas alternativas de tiempo libre se están dando a conocer al gran público poco a poco, y además cuentan con un importante as en la manga: el que lo prueba, repite.

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