Opinión

Irán: terrorismo oficializado

Domingo 23 de agosto de 2009
El 18 de julio de 1994, Argentina sufría el mayor atentado perpetrado en el continente, cuyo trágico balance fue de 85 muertos y más de 300 heridos. Las investigaciones concluyeron que la ejecución material fue obra de los terroristas de Hizbollah, pero que el germen intelectual del brutal ataque había que buscarlo en Teherán. De hecho, las principales sospechas recayeron sobre ocho destacados políticos iraníes, entre ellos el ex presidente Rafsanjani. Otro de los reclamados por la Interpol, Ahmad Vahidi, vuelve a cobrar protagonismo estos días, toda vez que ha sido elegido para ocupar la cartera de Defensa iraní.


Provocación, estrategia calculada o mensaje de radicalidad, lo cierto es que el régimen chií lleva demasiado tiempo vinculado al terrorismo internacional. No en vano, el propio Ahmadineyad fue uno de los supuestos cabecillas de la toma de la embajada estadounidense en Teherán en 1979 y el posterior secuestro del personal de la legación diplomática, que permaneció retenido más de un año. Así mismo, Irán nunca ha ocultado sus simpatías por Hizbollah, grupo terrorista libanés al que apoya y financia. Por todo ello, no es de extrañar que Ahmadineyad cuente con alguien en cuyo curriculum pesan acusaciones de lesa humanidad.


Pero además, Irán está a punto de dotarse de armamento nuclear con capacidad balística. Peor aún: nos enfrentamos con un fanatismo en el poder cuya beligerancia no hace presagiar nada bueno. La situación es sumamente preocupante, y convendría que la presión internacional viniese del mayor número posible de direcciones, Rusia incluida. Moscú y Teherán han sido tradicionales aliados, más por conveniencia política que otra cosa -Estados Unidos es adversario para los primeros y enemigo para los segundos-, y si tanto clamaba Putin contra el terrorismo checheno, bien haría en aplicar la misma vara de medir con el alentado por Irán. Y con respecto a determinados países de Europa y América Latina, tan amigos de Hugo Chávez, quizá deberían reconvenir a su amigo venezolano a la hora de elegir mejor a sus amistades. El terrorismo internacional nuclearizado es algo demasiado serio. Y los EE.UU. saben que Israel no se quedará de brazos cruzados.