Opinión

Otero Lastres, nuevo en esta plaza

Antonio D. Olano | Martes 25 de agosto de 2009
José Manuel Otero Lastres –catedrático de Universidad, abogado de elite, político, madridista con mando directivo en plaza, madrigallego- debiera cantar, como el protagonista legionario de su reciente novela, “nada importa la vida anterior”. Novelista, nuevo en esta confusa plaza literaria española, ha tomado y confirmado su alternativa de narrador abriendo la puerta grande.

Vistió bien, con diseño del gran pintor y narrador Eduardo Arroyo, a su “Niña de gris” y merced no a un escritor sino a un lector de esquelas y obituarios Da comienzo a una curiosa investigación, en ocasiones utilizando los eficaces caminos cuasi policíacos y trata de recomponer las vidas rotas por una cruenta guerra civil: la española.

Escritor habemus. Deberá, en sucesivas etapas, domeñar su excesiva fuerza como los mozos lo hacen con los potrillos en “a rapa das bestas”. Pero nada tiene de negativa esa enorme fuerza de su naturaleza. Le aplico una máxima de un pensador francés que sentenció: Todos lo géneros literarios son lícitos, menos el aburrido”. Yo leí la novela de una sola “tacada”. Hasta llegar a un final en el que el heroico oficial narra su propia muerte. Otero Lastres, gallego de Cee, debió dejar el fin de la narración en relato superopuesto, a cargo de uno de los penitentes-¿por qué no el protagonista?- de La Santa Compaña.

¡Escritor habemus! Palabra de impenitente lector.

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