¿Será capaz el Real Madrid de hacer sombra al Barcelona?; ¿será una Liga de dos?; ¿quién levantará en mayo la Copa de Europa en el Bernabéu? El mundo vuelve a mirar a España. Este fin de semana ha comenzado una de las temporadas más apasionantes que se recuerdan. Sobre el césped, los jugadores que están por encima de los escudos y obligan al aplauso. Un ingrediente más es la rebelión de los pequeños: la presente será también la campaña de las revelaciones y de la lucha sin cuartel por poner contra las cuerdas a las plantillas que mueven más presupuesto del planeta.
El pasado 2 de mayo, el
Real Madrid cayó goleado en el
Santiago Bernabéu por 2-6 de manos de un verdugo que conquistó la Copa, la Liga y la Champions. El
Barcelona no sólo marcó la diferencia en España y en Europa sino que la contundencia con la que se produjo su actuación en la pasada campaña hacía augurar, al menos, un año más de gloria sin que ningún equipo pudiera alcanzar sus números, y mucho menos su juego. Hasta que llegó
Florentino Pérez.
El 27 de mayo, el
Barcelona alzó su tercera
Copa de Europa en Roma tras imponerse por 2-0 al
Manchester United de Cristiano Ronaldo. Horas después, mientras la Ciudad Condal celebraba el hito,
Florentino Pérez anunció su candidatura a las elecciones del Real Madrid, dividiendo los flashes entre los dos extremos del puente aéreo. Pasaron las 'no elecciones', Pérez se hizo con la presidencia y el verano ha sido blanco a pesar de la gesta blaugrana. En este tiempo, el dueño de ACS ha conseguido cuatro objetivos sensibles que, en aquellos días sombríos de mayo para el madridismo, parecían una utopía: ha traído a la capital a algunos de los mejores jugadores del mundo, ha españolizado el club con la vuelta del canterano
Esteban Granero y la llegada de los internacionales
Xabi Alonso,
Raúl Albiol y
Álvaro Arbeloa, ha dado salida al número previsto de jugadores con los que el club no contaba para la presente campaña y, por último, ha devuelto el aliento a una afición que ya temía ver pasear
Barcelona un año más por España y por Europa.
Manuel Pellegrini será el encargado de lidiar con un equipo plagado de estrellas, estampa de buenos y malos recuerdos para el madridismo, coincidentes unos con la primera etapa de Pérez y con su senectud los otros. Con
Casillas en portería, la defensa, capitaneada por
Sergio Ramos y
Pepe (que se perderá los primeros partidos ligueros por su agresión a Casquero), se ha reforzado con el argentino
Garay, que ha madurado en el Racing las últimas temporadas, con el ex valencianista
Albiol y con el joven pero curtido
Arbeloa, procedente de Anfield. La retaguardia, por tanto, habla español, es joven y su calidad queda fuera de toda duda a falta de que sus componentes se conozcan y se compenetren y de que vuelva el sancionado
Pepe, a todas luces uno de los mejores centrales del mundo.
En el centro del campo, la frescura de
Esteban Granero, la seguridad y visión de juego de
Xabi Alonso y la magia de
Kaká, sin perder de vista los progresos del holandés
Drenthe, que puede explotar esta campaña, ni el carácter de
Lass Diarra, por quien pocos apostaban cuando llegó en enero procedente de Inglaterra.
Karim Benzema celebra un gol en el Trofeo Santiago Bernabéu. Efe
Y arriba, el goleador:
Karim Benzema. Destinado a ser el mejor delantero del mundo, comparte con
Zinedine Zidane la ciudadanía francesa y los orígenes argelinos. Su olfato para estar en el lugar adecuado en el momento oportuno le convierten en una de las incorporaciones, junto a
Xabi Alonso, que menos eclipsan Cristiano y Kaká. El área de actuación de
Ronaldo estará algo más retrasada y escorada, justo el lugar desde el que al portugués le gusta arrancar para despuntar con misiles a portería o pases envenenados. Aunque se prevé que disponga de menos minutos,
Raúl seguirá jugando, ya que Pellegrini se verá obligado a rotar estrellas en Liga y Champions para no quemar al equipo en ninguna de las dos competiciones. La gran incógnita es
Higuaín, con menos galones que Raúl pero, no obstante, máximo goleador blanco en la temporada pasada. El entrenador chileno cuenta con él y podrá jugar, aunque tendrá que pelear para sacar la cabeza entre los grandes futbolistas que han llegado a Madrid.
La principal diferencia entre este Madrid y el inmediatamente anterior es lo que vulgarmente se conoce como el ‘fondo de armario’, es decir, el banquillo. Titulares indiscutibles como
Gago o
Higuaín están abocados a la suplencia, y otros, como
Robben, han tenido que hacer las maletas. Una plantilla amplia y cargada de estrellas requiere de un director con temple y carácter, ese parece
Manuel Pellegrini, y, sobre todo, necesita minutos. La sucesión de partidos es la única fórmula que puede engrasar los engranajes de juego o, lo que es lo mismo, que la individualidad se haga equipo y el bloque acalle las voces que definen al
Barcelona como a una orquesta y al Madrid como una 'colección de cromos'. En un equipo de 'mediáticos', algunos de los tapados apuntan maneras y podrían ser la revelación de la temporada: mucha atención con
Esteban Granero y con
Royston Drenthe.
Messi, observado por Ibrahimovic en el Joan Gamper. Efe
¿Suficiente para superar al Barcelona?El Barcelona tiene mucho a su favor para continuar en lo más alto. En primer lugar, su columna vertebral es la misma que la temporada pasada y, segundo, al equipo de brillantes ‘bajitos’ (Iniesta, Xavi, Puyol o Messi) se ha incorporado un gigante y goleador
Zlatan Ibrahimovic. Los blaugrana juegan de memoria y la circulación del balón de la pretemporada ha sido, si cabe, más fluida. El propio
Guardiola ha reconocido la intención de que su Barça juegue todavía mejor, pero no tendrá fácil mejorar la actuación de la 2008-2009. El mayor lavado de cara se ha producido en defensa, con la llegada del ucraniano
Chygrinskiy y del brasileño
Maxwell, aunque Puyol, Márquez y Piqué son por sí solos garantía para la zaga. Lejos de manipular algo que funcionaba, el club de
Joan Laporta ha apostado por maquillar la plantilla, que sigue teniendo en
Xavi,
Iniesta y
Messi a sus principales bazas ofensivas y de construcción de fútbol. El papel de
Ibrahimovic será hacer olvidar a
Eto´o y callar con su actitud las voces que le culpan de tener un carácter muy complicado para la convivencia en el vestuario.
El punto flaco del
Barcelona lo hizo público el entrenador: la plantilla es corta. La
Copa de África, que por ejemplo se llevará a
Touré Yaya varias semanas, el
Mundialito de Clubes, la
Copa del Rey y, por supuesto, la
Liga y la
Champions, hacen necesarias rotaciones, más aún en previsión de lesiones, que pueden hacer daño al equipo si no cuenta con recambios de garantía.
Los derbis serán más que nunca los grandes partidos de la temporada. Sobre el campo,
Ronaldo,
Kaká,
Messi o
Ibrahimovic. Pero el resto de partidos serán los que calibren el potencial de estos equipos. Por el momento, la confianza está depositada en el
Barcelona, capaz de demostrar en grandes y pequeños campos su solvencia, con gran variedad de alineaciones y sabiendo marcar los tiempos de cada partido, conservando fuerzas cuando ha sido necesario y posible, y forzando la máquina sin dificultad cuando un equipo ha intentado poner contra las cuerdas al más grande de
Europa. El Barcelona tiene oficio, arraigo en su juego y cabeza, no podía ser de otra forma en un equipo dirigido por
Guardiola. ¿Será capaz el
Real Madrid de contrarrestar todos estos nada desdeñables argumentos futbolísticos?
Sevilla, Valencia, Villarreal y Atlético, al acechoLa Liga apunta al ‘bipartidismo’, al menos en lo mediático. Aquellos que económicamente no han logrado estar tan espléndidos como Real Madrid y Barcelona -los otros 18 equipos de la primera división- se resignan a un papel secundario y se muestran motivados ante el reto de poder ganar a las estrellas del fútbol mundial cuando así lo disponga el calendario. Sobre el papel, el equipo en mejor disposición de acechar a los dos grandes es el
Sevilla, tercero en la pasada campaña y al que, entre otros, mejorará
Álvaro Negredo, a quien el Madrid ata en corto con una opción de compra para las dos próximas temporadas. En la delantera sevillista, además de Negredo, estarán
Kanouté y
Luis Fabiano. El equipo del Pizjuán mantiene entrenador, el grueso de la plantilla y cuenta, un año más, con el caramelo –esperemos que no envenenado- de la Champions.
El
Valencia, después de un verano protagonizado por su vaivenes accionariales y no por el fútbol, conserva al manoseado Villa: deseado por el Madrid y retenido por su club, el asturiano cumplirá con el equipo con el que tiene firmado contrato con la esperanza del aficionado ché de que este verano turbulento no haya acabado con la paciencia ni con el fútbol del delantero de la selección. Junto a Villa,
Pablo Hernández,
Mata y
Silva, lo que demuestra que, en lo futbolístico, la mejor noticia es que no ha ocurrido nada.
Cazorla e Ibagaza, durante la pretemporada. Efe
El
Villarreal comienza una nueva etapa sin
Manuel Pellegrini, aunque el club de Castellón ya muestra trazos de continuidad con un estilo de juego que el club desea se convierta en seña de identidad. Ernesto Valverde hizo las maletas y volvió de Grecia para entrenar al equipo amarillo, que sin contar con incorporaciones destacadas, este año, sin Champions, puede tener un papel relevante en Liga.
El
Atlético de Madrid, un año más, es la incógnita.
Agüero y
Forlán no se han marchado y el club colchonero tiene en ellos a una de las mejores delanteras de Europa. Su talón de Aquiles sigue siendo el centro del campo, un pensador que distribuya el juego y ponga mesura en el juego en un equipo caracterizado por la irregularidad. Con una defensa aparentemente fuerte –ha sumado al central Juanito y al prometedor Asenjo bajo la portería-, el
Atlético es un interrogante tanto en Liga como en Champions. La clave reside en esperar que su plantilla sea suficiente para afrontar tres competiciones, que respeten las lesiones y que sus estrellas mantengan la clase demostrada en campañas anteriores.
Diego Forlán celebra un gol en la previa de la Champions. Efe
El resto de equipos, en principio un pelotón del que saldrá alguna revelación y en el que habrá pinchazos y agonía hasta la última jornada, intentarán sumarse al segundo grupo de favoritos –
Sevilla,
Valencia,
Villarreal y
Atlético- y alejarse de la quema. Aspirantes a ello son equipos como el
Deportivo de la Coruña, muy sólido en los últimos tiempos con Lotina, o el
Espanyol, en una temporada triste tras el fallecimiento de Dani Jarque y de celebración por el estreno de un hermoso estadio en Cornellá. El
Zaragoza, con un eficiente servicio de ojeadores, podría dar la sorpresa, aunque, junto a
Tenerife y
Xerez, es uno de los recién ascendidos y, por tanto, sus objetivos deben concretarse en la permanencia.
Arranca por fin una
Liga interesante, que vuelve a ser la mejor del mundo en jugadores, y una temporada en la que se espera una sobresaliente participación española en Europa. Es la Liga de Cristiano Ronaldo, y la de Kaká, y la de Xabi Alonso y la de Ibrahimovic, Iniesta y Xabi, pero también la de
Valerón,
Nakamura,
Ewerthon o
Rossi. Nunca los medianos y pequeños tuvieron tantas ganas de apretar las tuercas a los grandes. ¿Será la Liga del Barcelona y del Real Madrid? En mayo tendremos todas las respuestas, incluido quién levantará la
Copa de Europa en el palco del Bernabéu.