Viajes

Coimbra, melancolía a orillas del río Mondego

belleza portuguesa

Viernes 28 de agosto de 2009
Hay quien asegura que el viajero que abandona Coimbra se ve invadido por un sentimiento de melancolía que le incita a regresar a esta milenaria ciudad ubicada a orillas del río Mondego. La importancia de su Universidad, una de las más antiguas de Europa, y su vasto patrimonio cultural ejercen sobre el visitante un poderoso influjo que provoca en él la necesidad de volver a recorrer sus sinuosas calles, donde aún pueden escucharse los nostálgicos fados de los estudiantes.




La ciudad de Coimbra posee una vitalidad propia como resultado de un pasado plagado de hechos relevantes y de los recuerdos de miles de portugueses que, todavía hoy, repartidos por todo el país o más allá de sus fronteras, añoran aquellos años de juventud vividos en ella mientras cursaban sus estudios universitarios. Tiempos de despreocupación, de festejos, de ilusiones y de esperanza, que aún permanecen en cada uno de los rincones de Coimbra y que el viajero que la recorre acaba sintiendo como propios.

La parte alta de la ciudad, rematada por la reconocible silueta de la Torre de la Universidad, representa la vertiente más cultural de Coimbra, donde se respira el juvenil ambiente de la vida académica y se conservan algunas de las construcciones más antiguas, como el Criptopórtico romano, la Catedral Vieja o la Iglesia de San Antonio de los Olivares. Recorrer las empinadas calles de la parte alta es todo un reto para el equilibrio, y las casas y antiguas residencias universitarias parecen ir descolgándose de la cima de la colina en un descenso imposible.

Sobre el margen derecho del río Mondego se asienta la parte baja de la ciudad, a la que se accede cruzando el Arco de Almedina. Allí, el bullicio de los mercados y restaurantes refleja el carácter más comercial de Coimbra, y pueden contemplarse verdaderas obras de arte como el Monasterio de la Santa Cruz.

Dentro del amplio programa de acontecimientos culturales que la ciudad ofrece a sus visitantes durante todo el año hay una expresión artística que predomina sobre las demás: el fado, que permanece inexorablemente ligado a la historia de Coimbra, y que está conectado a las tradiciones académicas de la Universidad. Tanto los cantantes como los músicos, que siempre son varones, lucen la tradicional 'capa y batina' de color negro, y sus letras hacen referencia a amores estudiantiles o a la ciudad, envolviendo de melancolía los escenarios donde se interpretan.

La Universidad de Coimbra, una de las más antiguas de Europa, ha ejercido un poderoso influjo sobre la ciudad durante los últimos cinco siglos. Antiguas tradiciones académicas aún perviven en nuestros días y encuentran su máximo exponente en la Fiesta Universitaria, que la ciudad celebra cada mes de Mayo, momento en el que los estudiantes rescatan la tradicional vestimenta y, envueltos en sus capas negras, entonan cánticos de épocas pasadas mientras desfilan bajo la Puerta Férrea que da acceso al interior de la Institución.

Junto a la Universidad, en el Antiguo Palacio Episcopal, se ubica el Museo Nacional de Machado de Castro, cuyo patrimonio artístico está formado por diversas colecciones que atestiguan la riqueza de la Iglesia y la importancia del mecenazgo regio, a las que están ligadas las más significativas obras de arte y los objetos religiosos de su acervo. Lo que ya puede visitarse actualmente es uno de los vestigios romanos más importantes de la ciudad: el Criptopórtico del foro de Aeminium que data del siglo I d.C.

Descendiendo por las callejuelas empedradas que rodean la Universidad, otro de los grandes atractivos monumentales de la ciudad sale al paso del viajero: la Catedral Vieja, que data de la segunda mitad del siglo XII. Con influencias arquitectónicas románicas, islámicas, góticas y renacentistas alberga en su interior una pintura recientemente restaurada que representa a la Reina Santa Isabel.

El punto de encuentro entre la parte alta y baja de Coimbra lo encontramos en la Torre de Almedina, edificada sobre el arco del mismo nombre, que tenía como función vigilar y defender la puerta de acceso al interior de la muralla. En la actualidad se encuentra aquí instalado el Núcleo de la Ciudad Amurallada, centro de interpretación en el cual que se narra la historia de la muralla y de la ciudad en la Edad Media.



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