Opinión

Zapatero en el País de las Maravillas

Sábado 29 de agosto de 2009
Lo peor ya ha pasado, cualquier tiempo futuro será mejor. Algo así podría resumir la comparecencia de José Luís Rodríguez Zapatero tras el primer Consejo de Ministros del nuevo curso. Aparte de los últimos atentados de ETA y la alarma provocada por la gripe A, el grueso de la intervención presidencial se focalizó en lo que es una crisis que cada vez parece más enquistada. El propio ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, se ponía la venda antes de la herida al anunciar hace bien poco un mes de septiembre “complicado”. Los principales indicadores económicos tampoco parecen querer subirse al carro de optimismo en el que el Presidente avanza hacia no se sabe muy bien dónde. Y por si esto fuera poco, la carencia de “think tanks” en los que el Gobierno pueda buscar consejo es prácticamente nula. Así, parecen cobran fuerza las tesis del “gurú” José Blanco, partidario de subir los impuestos por doquier.


El señor Zapatero nos ha informado de que subirá los impuestos. Tras las improvisaciones, tanteos y despilfarros que nos han llevado a un déficit cercano al 10%, no nos ha sorprendido el anuncio. El rasgo original en esta reaparición en escena de nuestro actor principal ha consistido en que el Presidente se ha apresurado a tranquilizarnos asegurándonos que se trata de una “medida temporal”. ¡Fantástico! El señor Zapatero nos ha descubierto la naturaleza renovable y revisable de los presupuestos, sujetos al control anual del Parlamento. Es un alivio averiguar que ya no pesa sobre nosotros la alcabala y que ha pasado “lo peor” de la crisis que nunca existió.


El que el señor Zapatero justifique una posible subida de impuestos con arreglo a la “temporalidad” que comporta tal medida es tan absurdo como por desgracia habitual. Y es que se ha pasado de no reconocer la crisis a afirmar sin rubor alguno que la senda del crecimiento ya la había dejado atrás. O mucho han florecido los famosos “brotes verdes” a los que hacía mención doña Elena Salgado, o realmente el Presidente Zapatero sigue sobrepasado por los acontecimientos. Hay síntomas de recuperación, sí, pero en otros países que han hecho los deberes, como Francia y Alemania. España ha optado por recetas tales como derrochar ingentes cantidades de dinero en dádivas autonómicas, repartir subsidios sin criterio alguno y congraciarse con unos sindicatos tan irresponsables como inoperantes. Así las cosas, la situación económica sólo pinta bien para el señor Zapatero, que vive en su particular País de las Maravillas. Ojalá hubiese alguien desde su propio partido que le hiciese bajar a la cruda realidad, la del paro y la recesión. Que, desde luego, no se arregla sólo hurgando en el agujereado bolsillo de los españoles.