Opinión

Distensión en el paralelo 38

Sábado 29 de agosto de 2009
La delegación norcoreana que visitó Seúl para participar en los funerales por el ex presidente Kim Dae Jung, artífice del acercamiento entre las dos Coreas después de medio siglo de tensiones, marcó en inicio de un acercamiento largamente esperado, tras la escalda belicista de Pyongyang con sus últimos ensayos nucleares. Puede que, con su muerte, el antiguo líder surcoreano haya dejado un último regalo en forma de esperanza de reconciliación, largamente esperada por tantas y tantas familias separadas desde la guerra que partió Corea en dos. Fruto de esta nueva etapa es el acuerdo entre ambos países para que esas mismas familias puedan ahora reunirse y, aunque tal posibilidad se antoje aún algo remota, por lo menos hay ya tenues avances.


Pocas veces la falta de un acuerdo de paz (tras medio siglo, todavía no hay un armisticio oficial entre las dos Coreas) es tan patente en las relaciones entre dos países. Pero desde siempre, la tensión entre Pyongyang y Seúl ha sido alentada por la primera, fruto de un belicismo norcoreano tan perenne como inaceptable. Tampoco es de recibo la actitud de Rusia y sobre todo China, que veían -y ven- en el régimen de Corea del Norte un poderoso instrumento para desestabilizar al principal aliado estadounidense en la zona, Corea del Sur, con todo su incipiente potencial económico y geopolítico.


Corea del Norte es uno de los países más pobres del mundo. Su población sufre una hambruna sólo comparable a su falta de libertad. Además, desde hace más de medio siglo padecen una tiránica dictadura comunista presidida por Kim Jong Il, continuador de una fatídica saga familiar. Apenas se sabe nada de lo que sucede en Corea del Norte, ya que la censura es sumamente férrea. Pero hasta el momento, pocas manifestaciones se han visto en el mundo para derrocar a un régimen totalitario y anacrónico. Y por lejano que nos resulte, los norcoreanos son seres humanos que viven en unas condiciones infrahumanas sólo porque a unos cuantos iluminados les dio por sojuzgarles en nombre del socialismo real. Ya es hora de que el mundo se movilice por su causa. Hasta Juanes podría organizar un concierto allí.