Opinión

Derrota de Chávez en UNASUR

Domingo 30 de agosto de 2009
El hecho de que los principales países de América latina se reúnan debería implicar la redacción de una agenda cargada de cuestiones de la máxima relevancia. Economía y energía, seguridad y desarrollo sostenible, educación e inmigración son sólo algunos de los asuntos que más preocupan a las naciones iberoamericanas. Pero nada de esto parece haberse tratado en la Cumbre extraordinaria de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) que concluía este pasado viernes. Ello se debe al empeño del presidente venezolano Hugo Chávez de obtener una condena expresa contra el gobierno de Alvaro Uribe por el ya famoso tema de las bases americanas en suelo colombiano.


El hecho de que la declaración final de UNASUR no incluya un rechazo expreso a la utilización de bases militares colombianas por parte del Ejército estadounidense es una derrota en toda regla de la estrategia chavista, en esta ocasión dirigida desde La Habana por un renacido Fidel Castro, auténtico agitador intelectual de todo este asunto. Colombia es un país soberano y democrático, algo que no pueden decir todos sus vecinos -ni por democracia real ni por soberanía independiente de repúblicas “oleobananeras” aledañas-. Tampoco parece que esté en los planes inmediatos de Estados Unidos la invasión de algún país sudamericano. Ocurre que Colombia tiene un grave problema de narcotráfico, atizado por algún que otro estado fronterizo, y que ese problema redunda en el auténtico problema de salud pública que, para las autoridades norteamericanas, supone el consumo de drogas entre su población. En base a ello, la cooperación entre ambas naciones no debería inquietar a nadie, excepto si se tiene algo que ocultar. De momento, ha imperado el sentido común tan escaso en el continente desde que Chávez hizo su aparición. Esperemos que perdure más que otras veces.