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Vuelve la política: las claves del tenso e inminente nuevo curso

paro, estatut, escuchas y gripe a, los temas estrella al comienzo del ejercicio

Domingo 06 de septiembre de 2009
En realidad no se ha marchado, pero la política está de vuelta. Montañas de papeles y reuniones protagonizan los últimos días de trabajo en el Congreso, donde los diputados se preparan para un curso en el que estará en juego la estabilidad del Estado -si el Constitucional no avala el Estatut y los partidos catalanes, incluído el PSC, cumplen sus amenazas- y el futuro de millones de trabajadores. En los próximos días, el PP presentará un documentro que demostrará, dice Rajoy, las presuntas escuchas del Gobierno y, con el frío, se calentará el debate sobre la gripe A. Conozca las claves del ejercicio político 2009-2010.

Este lunes vuelve la política. Los próximos 300 días estarán en juego aspectos muy sensibles que afectan a la estabilidad del Estado y al porvenir de millones de trabajadores españoles. A priori, los puntos calientes del Ejercicio serán la valoración del Tribunal Constitucional sobre el texto del Estatuto de Cataluña y la efectividad de las medidas del Ejecutivo frente al paro. En el calendario, la Presidencia española de la Unión Europea durante el primer semestre de 2010 y el duro examen que el invierno impondrá a las autoridades sanitarias en su lucha contra la gripe A.

EL IMPARCIAL se ha puesto en contacto en las últimas horas con miembros de los principales partidos con representación en el Congreso de los Diputados. La mayor parte de ellos guarda sus cartas y reconoce que las discusiones internas aún no se han solventado. Las conversaciones telefónicas se limitan a un “llámame el lunes y te podré contar más”. A carreras por los pasillos de la Cámara Baja, muchos sólo aciertan a responder que el inminente curso político será “duro y agotador”, expresión que, aunque no con las mismas palabras, comparten diputados y asesores de las distintas formaciones.

La economía será la estrella. Las breves pero directas conversaciones con los partidos evidencian, no sin ciertas dosis de fatiga en las palabras, que la crisis será la protagonista en el Congreso, como mínimo, 300 días más. El Partido Popular es de las pocas formaciones que ya ha hecho públicas sus intenciones. Entre otras actuaciones, los populares no se opondrán a la ayuda de 420 euros a los desempleados que se han quedado sin cobertura desde el 1 de enero, pero sí a cualquier subida de impuestos. En el primero de los puntos, a los de Soraya Sáenz de Santamaría no ha sentado bien que José Antonio Alonso cerrara la ampliación de esta ayuda a puerta cerrada con Gaspar Llamazares en representación de IU-ICV, ERC, BNG y Nafarroa Bai.

“Va a ser una legislatura muy dura y muy tensa”, dicen fuentes del PNV. Tanto ellos como CiU arrancan el curso molestos, dolidos aún por algunos vaivenes gubernamentales de los que se hizo eco este periódico hace algunos meses. Estos partidos, junto al resto de nacionalistas de la Cámara e Izquierda Unida, enviaron una carta a José Bono para que facilitara el uso de lenguas cooficiales en el Congreso como intentó Manuel Marín. Bono cerró cualquier vía a la esperanza: no secundará la 'doctrina Marín'.

Las citadas formaciones no serán menos que el PP a la hora de exigir un cambio de actitud ante la crisis, en concreto en medidas que afecten al empleo. De hecho, Rodríguez Zapatero ya conoce la demanda de estos diputados críticos: un cambio de planteamiento que aborde menos políticas de subsidio y más de creación de empleo, como pidió en bloque la bancada no socialista al Ejecutivo en una reciente sesión extraordinaria de la Comisión de Trabajo e Inmigración. Carles Campuzano, de CiU, recogió el sentir político en el foro con la afirmación de que "el Gobierno es incapaz de garantizar la incorporación de los parados al mercado de trabajo".

Las presuntas escuchas
El segundo punto en el ideario del Partido Popular que expresó Mariano Rajoy hace referencia a las presuntas escuchas a miembros del Partido Popular por parte del Gobierno, fuego que abrió María Dolores de Cospedal y que su partido pretende mantener e, incluso, avivar. Según Rajoy, el Grupo Popular prepara un documento que tumbará cualquier duda. De ser así, contará con el respaldo de los partidos que hasta el momento se han mantenido al margen y han pedido una demostración y no sólo acusaciones. Por tanto, además de una táctica ofensiva para detener una subida de impuestos habrá un no menos vivo debate sobre el supuesto mal uso de los instrumentos del Estado por parte del Ejecutivo.

Vista panorámica del Congreso de los Diputados. Efe


Según ha podido constatar este periódico con el resto de partidos, los de Rajoy deben redactar un texto que aporte luz y diga a las claras que han sido espiados o habrá un serio desgaste parlamentario, sobre todo porque, según fuentes nacionalistas y del Grupo Mixto, están los juzgados para arreglarlo y no un Parlamento que tiene entre manos asuntos de mayor urgencia y necesidad. Otra vía de acusación del PP será, según afirman, la exhibición de los arrestos de cargos del partido y las llamadas a los medios para su consiguiente cobertura. No obstante, Rajoy subraya: "Yo no tengo interés ninguno en que esto se convierta en un eje del debate político".

El Grupo que lidera Sáenz de Santamaría ha remitido a este periódico las preguntas que dirigirá en el primer Pleno del curso a distintos componentes del Gobierno. Entre ellas, "¿En qué situación se encuentran las cuentas públicas para atender las necesidades de los españoles en tiempos de crisis?"; "¿qué cree el ministro de Trabajo que puede hacer por el empleo en España?" y, en relación a la multiplicación de presuntos casos de corrupción en el seno del PP desde la llegada de Rodríguez Zapatero al poder, "¿conoce el ministro del Interior quiénes fueron los responsables del trato dado a los detenidos por el caso Palma Arena de Baleares?".

Por su parte, el Partido Socialista, con el que EL IMPARCIAL no ha podido ponerse en contacto en las últimas horas, mantiene la defensa de sus intereses y de su honor, puestos en entredicho, y alargará o no el debate sobre corrupción en la medida en la que entre en el juego de las escuchas y de la contundencia del documento que anuncia Mariano Rajoy. El mejor aval del equipo de Gobierno será que las cifras del paro mejoren y su mayor orgullo, la Presidencia de la Unión Europea en el primer semestre de 2010. El presidente del Gobierno quiere reforzar así su posición internacional y liderar, como ha expresado en alguna ocasión, las políticas europeas contra la crisis sin que el trabajador pierda derechos. Además, Rodríguez Zapatero será fotografiado con los principales líderes mundiales. En breve, el presidente se reunirá con Nicolas Sarkozy para preparar la cumbre del G-20 en Pittsburg y, además, ha conocido en los últimos días que Barack Obama visitará España en 2010 con motivo de una cumbre Unión Europea-Estados Unidos.

Joan Saura y Josep Lluis Carod Rovira. Efe


Con el frío llegan los problemas
Pero sea cual sea el panorama económico y el desgaste del Gobierno en los próximos tres meses, la sentencia del Constitucional sobre el Estatuto catalán revolucionará la política. Los partidos catalanes, incluido el PSC -que anima a hacer caso omiso de la sentencia-, se oponen a cualquier modificación del texto que aprobó la Cámara autonómica. Algunos, como CiU, afirman que "puede darse el problema político más grave de la democracia". Es más, Joan Saura, del Gobierno tripartito, dijo que una sentencia desfavorable para los intereses catalanes "obligaría a rehacer el pacto político entre Cataluña y el Estado". El Ejecutivo central se mantiene cauto y remite al texto del tribunal en el momento en el que se haga público, pero el temor a una tormenta política y a una seria discusión que eclipse el resto de asuntos es un miedo que no sólo alberga el partido del Gobierno.

Previsiblemente, la sentencia llegará con el frío, y con él la multiplicación de casos de gripe A en España. El consenso en torno a este asunto, salvo flecos como delimitar los grupos de riesgo, facilita la labor de Trinidad Jiménez, que, de ahora en adelante, deberá precisar tanto sus palabras como sus actuaciones para que las previsiones no se desborden y suceda algo parecido a lo ocurrido con la crisis.

De vuelta a los pasillos del Congreso, se suceden las carreras, las reuniones y hay nervios. Por delante, 300 días muy complicados en los que el abanico de posibilidades sobre lo que puede ocurrir es amplio. Aún muchos no han decidido hasta qué punto están dispuestos a salpicar de tensión las paredes de la democracia. Como dicen en el Congreso, el lunes podremos contar más. El miércoles, primer Pleno. Vuelve la política.





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