Han pasado ya más de cinco años, pero para algunos televidentes todavía hoy sigue siendo extraño ver un conflicto armado o una crónica desde Estados Unidos en la que no esté presente el periodista Ricardo Ortega. Su profesionalidad indudable hicieron de él un referente en el periodismo internacional y por ello, su muerte fue lamentada en casi todos los rincones de España. Tras más de un lustro de investigación, el juez Velasco tiene previsto analizar el proyectil que hirió a un compañero suyo el mismo día de su fallecimiento, con el único propósito de saber quienes fueron los autores de los disparos que acabaron con la vida del periodista.
28 de febrero de 2004. Ricardo Ortega, que tenía muchas ganas de volver a un conflicto armado, llega a Haití, por voluntad propia ya que en ese momento tenía una excedencia de seis meses con Antena 3. Su intención es cubrir los últimos días del gobierno de
Aristide.
Una semana después de su llegada, Ortega acude a una protesta en
Puerto Príncipe. Durante la manifestación, un compañero resulta herido. Ricardo lo socorre y, a continuación, se protegen dentro de un callejón. Desde allí, piden ayuda a la embajada americana y a Antena 3, entre otros. Instantes después, escuchan el ruido de unos helicópteros. Rápidamente, salen con objeto de recibir la ayuda solicitada y después de pronunciar “ya están aquí” (sus últimas palabras) el periodista recibe dos balazos en pecho y abdomen. Durante unos minutos, nadie puede hacer nada por él, ya que continuaban produciéndose disparos. Más tarde, muere en el
hospital de Canapé Vert. “La muerte de Ricardo me pilló en casa por la noche y lo primero que hice fue ponerme en contacto con mis compañeros. Fue un momento muy duro porque Ricardo era un gran amigo”, recuerda
Matías Prats, en declaraciones a EL IMPARCIAL.
Antes de dedicarse a la información, Ortega ejerció la profesión de
ingeniero nuclear en
Moscú, lugar al que viajó con tan sólo 18 años para estudiar Física. Allí aprendió el idioma a la perfección y empezó a colaborar con distintos medios de comunicación. Una vez que Antena 3 instaló sus primeras sedes en el exterior, Ricardo inició su andadura como corresponsal para la cadena, donde se mantuvo ocho años y cubrió el conflicto de
Chechenia, a la vez que empezaba a convertirse en un periodista muy popular. Probablemente, uno de sus momentos de mayor éxito fue cuando en el invierno de 1998 consiguió entrevistar al general Masud, que lideraba las tropas que se enfrentaban a los talibanes.
Dos años más tarde, tomó el mando de la corresponsalía de la cadena
en Nueva York, donde narró en directo, junto a Matías Prats, la caída de las torres gemelas. “Su ayuda fue importantísima para el desarrollo del especial informativo que hicimos en un día histórico como el
11-S”, afirma el periodista madrileño.
Los restos mortales del periodista fueron trasladados días después a la capital española, con la ayuda del consulado español en Haití y, posteriormente, fueron incinerados en el cementerio de La Almudena. A la ceremonia previa a su incineración asistieron compañeros suyos como Matías Prats, Olga Viza o Susana Griso. “Todos los que acudimos allí sentimos mucho su marcha, de ese día me quedó con la buena relación que surgió con sus padres, con los que me sigo viendo en Altea de vez en cuando”, asegura
Pedro Piqueras, actual director de informativos Telecinco, y compañero de Ortega en Antena 3.
Cinco años después, todavía no se sabe quién fue el autor de los dispararon que acabaron con la vida del periodista. No está claro si los culpables de su muerte fueron las tropas estadounidenses o los haitianos presentes en la manifestación. Los padres del reportero continúan su lucha por saber la verdad. Hace unos días,
Michael Laughin, que cubría la manifestación junto a Ortega, ofreció al juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, la bala que le fue extraída de su pierna, para que proceda a su análisis, si así lo cree oportuno. Además, Laughin se comprometió con el juzgado a localizar al otro periodista que iba con ellos en el momento del tiroteo.
“Pese a que han pasado cinco años, a Ricardo lo recuerdo muy presente y creo que todo lo que se haga por él es poco”, reconoce el presentador de la segunda edición del telediario de la cadena del
Grupo Planeta.