Opinión

El nuevo nuncio preocupa en Santa Cruz

Rafael Ortega | Domingo 06 de septiembre de 2009
Se acabaron los “calditos”. Renzo Fratini, el nuevo Nuncio de Su Santidad en España trae un nuevo estilo. El arte del toreo diplomático de Monteiro de Castro, que como buen diestro portugués, ha toreado maravillosamente, pero no ha rematado la faena con una buena estocada, va a dar paso en la sede diplomática de la calle Pío XII de Madrid, a una nueva forma de la escuela del maestro Andreotti, en la que siempre se templa al contrario, pero sin dar un paso atrás en el coso de la negociación.

Fratini tiene el gesto serio y surcado de arrugas que marcan lo que ha sido su devenir diplomático por varios países, el último Nigeria. Hay quien ha apuntado, a mi entender equivocadamente, que llega a nuestro país, tras la experiencia en ese país africano con mayoría musulmana, porque aquí en España, la influencia de esa religión es cada vez mayor y Fratini va a ser un elemento decisivo en momentos delicados que puedan llegar. Hay que recordar a quienes eso apuntan que Fratini representa diplomáticamente a un gobierno, el de la Santa Sede, a quién hay que añadir además el hecho de ser el hombre en España de la cabeza visible de la religión mayoritaria en nuestro país. Bastantes problemas va a a tener este hombre de 65 años, como para ocuparse para solucionar temas que corresponderán, muy a pesar suyo, al gobierno español. Esto no quiere decir que este diplomático, como todos los del Vaticano, que para eso son los mejores del mundo, esté muy atento a cualquier devenir de la creciente influencia musulmana en España, a causa de la sin razón zapateril en estos temas, capaz de fomentar cualquier “alianza de civilizaciones” con tal de perjudicar a la Iglesia Católica.

De cualquier forma, la llegada de Fratini preocupa y mucho en Santa Cruz, todavía Zapatero no ha podido cambiar el nombre al Palacio que es sede del Ministerio de Asuntos Exteriores y antaño cárcel de los nobles, y preocupa porque los tiempos han cambiado en el Vaticano y la influencias españolas en la Plaza de San Pedro también. Si el cardenal Rouco es quien dirige con mano firme la Conferencia Episcopal Española, es el cardenal Cañizares, quien ahora está en Roma aconsejando desde muy cerca a Benedicto XVI sobre el “tema español” y Fratini es el hombre ideal para jugar la partida, en unos tiempos en los que aquí se van a tratar entre otros espinosos temas, el de la nueva ley del aborto, y cambios en sedes episcopales muy importantes, como las del País Vasco.

Las relaciones de la Santa Sede con otros países no están basadas en posiciones geoestratégicas, sino en aquellas que abarcan todas la situaciones que puedan producirse en el ámbito moral. Por eso, precisamente en Santa Cruz están muy preocupados. Por cierto, hoy veremos en Nunciatura quienes y cuantos asisten a la despedida de Monteiro, que diplomáticamente se ha mostrado muy contento porque el gobierno español le ha concedido la Gran Cruz del Mérito Civil, que ahora podrá lucir en recepciones junto a la de Isabel La Católica que ya le fue otorgada en el pasado. Lo normal, según los usos diplomáticos es que le fuera concedida la de Carlos III, pues nunca se puede entregar una de inferior categoría, Mérito Civil, cuando ya se tiene una de mayor, Isabel La Católica. Pero eso era antes de la “alianza de las civilizaciones”.

Así que, amigos de Santa Cruz, a atarse los machos porque el diestro Fratini va a comenzar la faena, y este, como decíamos antes, como buen italiano cita de lejos, con temple, y sin mancharse el traje, cuando pasa el morlaco.

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