Opinión

La estrategia Rodiezmo

Carlos Loring Rubio | Martes 08 de septiembre de 2009
En singular puesta en escena, hace su aparición la estrella mediática del sindicalismo español. Éste no es otro que José Luis Rodríguez Zapatero, quien calma a la multitud eufórica mediante un ademán de manos. ¡Good Morning Rodiezmo!, entre grito y canto expele el ovacionado, y la multitud ruge complaciente ante tan fervoroso saludo, que puños en alto, enarbolan banderas rojas y de la antigua republica. El humo y las luces hacen su aparición, mientras comienza el estridente discurso que dejará satisfechos a todos.

En la fiesta minera organizada anualmente por UGT, el Presidente de Gobierno, haciendo gala del pañuelo que le identificaba como un compañero más, hizo un discurso amenazador para todo aquel que pudiera seguir manteniendo cualquier tipo de esperanza, respecto de una posible salida a la crisis gracias a la acción del Estado. El Presidente mediante un muestrario de ideas manidas y de aplauso fácil, dio a conocer las claves de su actuación: subida de pensiones y subsidios.

Lo verdaderamente pavoroso es que Zapatero dé satisfacción a cualquier proposición de los sindicatos. Que, según los sindicatos la CEOE mantiene una dialéctica inadecuada, así que se les expulsa del dialogo social, mientras se justifica la acción a través de las palabras malditas: despido libre. Que, se establece pagar 420 euros a todos los parados que se quedaron sin subsidio desde agosto, pues se cambia mediante decreto para que la ayuda se haga efectiva para aquellos que no tienen prestación desde enero, puesto que a Cándido Méndez y a Fernández Toxo les parece más adecuado.

“No haré ninguna reforma importante que no cuente con el apoyo de los agentes sociales.” Zapatero se asegura la popularidad de un electorado que parece desconocer que la riqueza de un país y sus consiguientes ventajas sociales no las crean medidas de urgencia ni el dinero arrebatado a los avariciosos capitalistas, sino un entramado empresarial sólido, competitivo y diversificado. La empresa española se hace, si cabe, más débil ante el subsidio generalizado, una inexistente política de austeridad en el gasto público, una insuficiente ayuda al empresario y nula al emprendedor, además de ventajas fiscales al mecenazgo escasas y llenas de escollos, mientras se aprieta las tuercas a la clase media asalariada.

España se merece algo más que esperar a que el precio de los inmuebles vuelva a subir o que se tutele a la economía mediante Ley, en planificación soviética, para el logro de una sostenibilidad medioambiental modelo, que no nos podemos permitir en este momento. Los sindicatos que deben ser conscientes de esta situación, están obligados a entenderse con la patronal. El miedo insuperable de Zapatero a un conflicto con los sindicatos le anula como agente efectivo para la resolución del problema. Por tanto, en una antigua estrategia, Díaz Ferrán, Presidente de la CEOE, intentará negociar la reforma laboral únicamente con los sindicatos, prescindiendo del Gobierno, ante la palmaria realidad: Los sindicatos mandan. Quizás de esta manera y sin las interferencias de las consignas políticas, se pueda optar a un cierto grado de flexibilidad por parte las fuerzas sindicales.

TEMAS RELACIONADOS: