La publicación el pasado 1 de septiembre de unas fotos que reflejaban el ejercicio de la prostitución en plena calle junto al mercado barcelonés de la Boquería, uno de los más importantes de Europa, ha reabierto el debate sobre la legalización del sexo de pago. Partidarios y detractores han vuelto a plantearse las soluciones a este problema social que va más allá del sexo y engloba palabras como explotación, mafias y tráfico de personas. Por Miriam Carmona
Prostitución sí o prostitución no. El debate sobre la legalización de las meretrices está de nuevo en la calle, en las tertulias y entre los políticos. Ha hecho falta que un medio de comunicación diese la voz de alarma con unas fotografías que muestran algo que viene sucediendo ya de largo. Ahora, la sociedad, los políticos y los medios se revuelven escandalizados y se ponen manos a la obra para buscar soluciones para erradicar este gran problema que engloba explotación, delincuencia, tráfico de personas y un sin fin de delitos.
El vacío legal...Las degradantes imágenes de prostitutas ejerciendo en plena calle han puesto de manifiesto el fracaso de la ordenanza cívica aprobada por el Consistorio de Barcelona en 2005. A través de esta ley se imponen multas de entre
120 y 3.000 euros a meretrices y a usuarios por mantener relaciones sexuales en vía pública. Pero los hechos ocurridos cada noche en cientos de aceras españolas certifican el poco efecto de estas normativas.
Rocío Mora, coordinadora de APRAMP (Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida), ha explicado a EL IMPARCIAL que “practicar sexo en la calle no es ilegal, es alegal y no está recogido en ningún sitio”. Así, pese a la existencia de diversas ordenanzas cívicas, en realidad hay un vacío legal o no se cumple con las normas municipales.
...y la falta de acuerdo entre los políticosNo depende de partidos o facciones ideológicas, en este asunto cada cual tiene su opinión. Mientras los comerciantes de las zonas clásicas de prostitción en las grandes ciudades como Madrid y Barcelona ya no pueden soportar más el recoger condones en las puertas de sus negocios, los políticos no alcanzan un acuerdo.
La presidente madrileña lo tiene claro.
Esperanza Aguirre abogó este jueves por regular la prostitución "femenina y masculina" para evitar que se pueda ejercer en la calle, al hilo de la polémica surgida por las práctica sexuales en pleno centro de Barcelona y por las protestas de los vecinos de la calle Montera de Madrid por este fenómeno. Bajo su punto de vista, "la exclusión, la esclavitud, el maltrato que hay detrás de muchas situaciones durísimas se puede y se debe evitar con una regulación adecuada".
Sin embargo,
Ana Botella discrepa de forma radical con su compañera de partido. La
teniente de alcalde y delegada de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid se ha mostrado "radicalmente" en contra de regularizar la prostitución, un régimen de semi-esclavitud que, de legalizase, sería como legalizar al proxeneta, ha afirmado. Según ha puntualizado, las mujeres que se prostituyen en Madrid son en un 80-90 por ciento inmigrantes que no tienen papeles y son manejadas por un proxeneta. Así pues, desde su punto de vista: "si legalizamos la prostitución, estaremos legalizando al proxeneta que hay detrás y que maneja grupos de mujeres".
Por su parte el
Grupo Municipal Socialista de Madrid propuso el pasado día 6 de septiembre que las políticas contra la prostitución vayan en la línea de erradicar este fenómeno. Para ello, piden atacar a los usuarios y proxenetas en lugar de a las meretrices. Asimismo, han reconocido que los ayuntamientos
“no tienen instrumentos suficientes para hacer frente a este problema solos”. APRAMP: “El debate no está en abolir o regular”Dos prostitutas en la esquina de calle Caballero de Gracia con Montera. Efe.
Los españoles
gastan 32 euros de media al mes en prostitución, se calcula que hay unas 300.000 personas dedicadas al sexo de pago, el 90 por ciento de las meretrices son inmigrantes según la Guardia Civil y
han llegado a España engañadas y trabajan esclavizadas. Este es el resumen en cifras del negocio que supone el sexo de pago en nuestro país.
Mora se ha mostrado entristecida al constatar la invisibilidad del problema hasta que surge una redada o unas fotos en los medios. Es en ese instante cuando renace el debate de legalizarla o no, mientras antes y después hay miles de mujeres que quieren salir de esta situación. “El debate que siempre ha existido de abolir o regular a aquellas mujeres que atendemos que no están ejerciendo prostitución libremente no les implica nada. Nosotros atendemos a unas 280 mujeres diariamente que nos están pidiendo salir de esa situación y lo que no quieren es ir a ejercer a otro sitio y que la policía no las moleste”.
Tras una redada lo que ocurre, según asegura
Rocío Mora, es que las mujeres que no han sido detenidas y deportadas son trasladadas por las mafias a pisos para seguir ejerciendo. A algunos inmuebles pueden entrar las asociaciones de ayuda como APRAMP, pero a muchos de ellos no, lo que dificulta su labor y obliga a que muchas de estas mujeres sigan siendo
“trabajadoras del sexo”.“Esto invisibiliza el problema que hay realmente con estas mujeres. Esas imágenes de sexo explicito pueden escandalizar pero no entiendo porque no escandalizan tres páginas más adelante los anuncios de chicas identificadas con sus datos y sus fotos para vender su cuerpo”, ha criticado Rocío Mora.
Desde
APRAMP están más que preocupados por el hecho de que España se lucre de la prostitución, porque sea un país muy conocido por su ocio sexual y se preguntan porqué algunos chicos que no sobrepasan en muchas ocasiones la veintena de edad prefieran pagar a una señora que ni conocen para tener relaciones sexuales. Por eso denuncian que siempre se critique a las meretrices, que en la mayoría de los casos acuden a la asociación porque les han robado su documentación, porque les están explotando y porque no quieren seguir esclavizadas.
“Hoy, con la ley en la mano, una mujer tiene que denunciar a una mafia, convertirse en testigo protegido, para poder tener una alternativa. Ahora estamos empezando. Y lo que no se puede hacer es exigir es que a estas mujeres se las traslade a un “barrio rojo” porque eso no acaba con los proxenetas y los explotadores. Estas mujeres no crean las situaciones que rodean a la prostitución. Desde APRAMP no queremos hablar de regular, porque estaríamos hablando de regular la explotación sexual”.