Este sábado se cumplirán diez años desde la primera vez que Iker Casillas se puso sus guantes para defender la camiseta del Real Madrid en San Mamés. La efeméride del guardameta madridista coincide con el estreno liguero del nuevo estadio del Espanyol, Cornellá-El Prat, y donde será homenajeado el fallecido Dani Jarque.
Con tan sólo
16 años, Casillas fue suplente de Cañizares en un encuentro de
Champions contra el Rosenborg. La convocatoria para este encuentro le pilló en clase y una profesora suya se le acercó y le avisó de que había sido convocado por el Real Madrid. Por supuesto, el joven guardameta tardó en creérselo.
Una lesión de
Bodo Illgner le permitió debutar con la primera plantilla el
12 de septiembre de 1999. Su primer encuentro fue en
La Catedral, uno de los estadios con más historia del fútbol español. Tenía 18 años y no cuajó un buen encuentro pero John Benjamin Toshack mantuvo al mostoleño en la portería blanca algunos partidos más. “Ese día vimos en Iker un chico que tenía muy buenas cualidades”, recuerda
José Martínez Sánchez, más conocido como
Pirri, que por entonces era el director deportivo ‘merengue’.
La llegada unos meses después de Vicente Del Bosque le devolvió la titularidad y poco a poco empezó a ganarse la confianza y el cariño del público del Santiago Bernabéu. Al final de esa temporada, Casillas, fue titular en la final de la Champions League y ganó en París su primera Copa de Europa (octava para las vitrinas del Real Madrid). José Antonio Camacho decidió premiar el esfuerzo del cancerbero y le convocó para la
Eurocopa de Bélgica y Holanda. Para culminar su gran año recibió el
Trofeo Bravo.“A Iker le conocemos desde que era un niño y hemos ido viendo como ha ido creciendo hasta convertirse en el mejor portero del mundo. Además, es en excelente chaval y para mí es muy importante tenerlo en la selección”, afirma el actual seleccionador de España,
Vicente Del Bosque, en declaraciones a
El Imparcial.Iker Casillas una parada durante un entrenamiento
En el verano de 2000, aterrizó en Madrid, procedente del Valladolid, César Sánchez, un meta con el que no tuvo muy buena relación el actual tercer capitán del conjunto de Chamartín, pero que ha tenido gran importancia en su carrera, ya que hizo que Casillas nunca bajara la guardia. Pese a que en aquella pretemporada se llegó a dudar de la titularidad de Iker, finalmente se mantuvo en la portería hasta las últimas jornadas de la liga, en las que Del Bosque volvió a confiar en César. Fue en junio de 2001 cuando el arquero mostoleño conquistó su primera liga como jugador profesional.
En el verano de 2001, volvieron las dudas de quien debería ser el portero titular blanco:
César Sánchez o Iker Casillas. Finalmente, en la primera jornada de liga se zanjó el debate y Casillas fue titular y ahí permaneció hasta la mitad de la temporada, cuando el técnico salmantino decidió sentarle en el banquillo. Muchos rumores afirmaron que la causa de esta repentina suplencia fueron las salidas nocturnas del futbolista. Pero Casillas no levantó la voz, aceptó su segundo plano de la mejor manera que pudo y se limitó a esperar.
Camacho siguió confiando en él y siguió llevándole a la selección. En la
final de la Champions del año 2002 la suerte estuvo de su lado y una lesión de Cesar, le permitió disputar los últimos compases del encuentro. Casillas realizó tres auténticos ‘paradones’ que sirvieron para que su equipo se proclamara campeón de Europa por novena vez en su historia. Al término del encuentro la emoción pudo con él. Lloraba y lloraba y la imagen de Iker abrazado a César, afirmando que el importante había sido su compañero, fue, junto con el gol de Zidane, una de las mejores fotos de aquella final
en Glasgow el 15 de Mayo de 2002.
Dos días después, una inoportuna lesión de Santi Cañizares le colocó como el portero titular del combinado de José Antonio Camacho para el
Mundial de Corea y Japón de 2002. En octavos de final detuvo tres en penaltis (dos en la tanda de penaltis) y otro durante el transcurso del encuentro, y de esta forma, devolvió con creces a Camacho, toda la confianza que depositó en él durante todo ese curso. Además, en ese instante se adjudicó de manera indiscutible la titularidad en la selección española y en el Real Madrid que hasta la fecha nadie ha sido capaz de arrebatarle.
En la temporada 2002-2003 conquistó su segunda liga, además de su primera
Supercopa de Europa y Copa Intercontinental. Los siguientes tres años Iker no ganó ningún título, pero para el arquero fueron positivos en el sentido de que empezó a tener gran peso tanto en el vestuario del Real Madrid como en el del combinado nacional español.
Casillas celebrando un gol
En la temporada 2006-2007 fue uno de los pilares básicos del Madrid de
Fabio Capello que en las últimas jornadas arrebató al Barça el liderato de la Liga y, posteriormente fue el campeón de liga. Además, en ese curso la difícil decisión de Luis Aragonés de dejar fuera de la selección a Raúl, le sirvió para convertirse en el capitán de
“La Roja”.
2008 fue probablemente su mejor año como jugador profesional. A su cuarta liga que logró con el Real Madrid hay que sumar su primer Zamora y por supuesto, la Eurocopa. El propio Iker fue el encargado de levantar la copa, que acreditaba a España como vencedora del torneo. Esa imagen de Casillas con una sonrisa, y con el trofeo en alto dio la vuelta al mundo y quedara para siempre en la memoria de todos los españoles.
Este sábado
12 de septiembre de 2009, Casillas cumple una década en primera división. Sus 28 años le auguran un gran futuro por delante como el máximo referente del Real Madrid y de la selección española, en los que probablemente termine superando todos los records de participación de ambos conjuntos. Pese a que prácticamente lo ha ganado todo, todavía sueña con lograr un Mundial con España y quitarse la ‘espinita’ de la
Copa del Rey.
“Lo bueno de Iker es que siempre ha sido un chico muy humilde y muy sensato y por ello, va a seguir consiguiendo cosas y dando muchas alegrías a los aficionados del balompié”, reconoce
Pirri, ex jugador del Real Madrid.