Courtney Hunt
Sábado 12 de septiembre de 2009
El río helado al que hace referencia el título de la ópera prima de Courtney Hunt, debutante directora de prometedor futuro, no sólo es el inhóspito lugar en el que se desarrollan los hechos de este oscuro pero esperanzador drama, sino que constituye también el símbolo de la lucha de dos mujeres por superar la precariedad de sus existencias, a punto de resquebrajarse igual que el hielo que pisan, en cuanto llegue la primavera.
El río helado al que hace referencia el título de la ópera prima de Courtney Hunt, debutante directora de prometedor futuro, no sólo es el inhóspito lugar en el que se desarrollan los hechos de este oscuro pero esperanzador drama, sino que constituye también el símbolo de la lucha de dos mujeres por superar la precariedad de sus existencias, a punto de resquebrajarse igual que el hielo que pisan, en cuanto llegue la primavera. Ray Eddie, interpretada con precisión y esmerado realismo por Melissa Leo, es una madre recién abandonada por un esposo ludópata, que lucha por sacar adelante a sus dos hijos a los que la mayoría de las noches sólo puede dar de cena palomitas y zumo de naranja en polvo. La directora ha querido que la conozcamos en los iniciales fotogramas de la cinta a través de unos primeros planos de su rostro abatido al que se acerca tanto la cámara que las secuencias llegan a marear, si bien consiguen el objetivo de meternos en la piel de la desolada mujer que llora a escondidas para que sus hijos no sufran aún más.
En esa lucha para sobrevivir, cuando todo parece acabado, Ray Eddie se encuentra con otra mujer que, como ella, hace tiempo que ha perdido el norte y la esperanza. Se trata de una india howawk, viuda y separada a la fuerza de su hijo pequeño, que vive en una caravana dentro de la reserva india situada en la frontera canadiense, y a quien da vida Misty Upham. A pesar de todas las aparentes diferencias que las separan, las dos protagonistas acabarán por unirse en una peligrosa aventura delictiva, pero económicamente rentable. Con una estética y un ritmo claramente inmersos en el cine independiente de Estados Unidos, la cinta entra de lleno en aquello que a la comercial industria de Hollywood no le gusta enseñar: la América profunda en la que la supervivencia cotidiana se convierte en una lucha a muerte que muy poco tiene que ver con el famoso sueño americano. Además, la historia de estas mujeres se enmarca en otra, también de mucha dureza, la de los inmigrantes ilegales que cruzan la frontera en invierno, cuando ese río se congela y abre un camino para entrar en la tierra prometida de los Estados Unidos sin tener que detenerse en la vigilada frontera.
Frozen River logró el Gran Premio del Jurado en el cada vez más prestigioso Festival de Sundance, cuna de los galardones dedicados al cine independiente. Por otra parte, en la última edición del Festival de San Sebastián fue una de las grandes triunfadoras, muy aplaudida por la crítica y el público, y se llevó la Concha de Plata a la Mejor Actriz para Melissa Leo, galardón que compartió, ex aequo, con la veterana actriz Tsilla Chilton por la Caja de Pandora.