Opinión

Enfrentar la situación

Beatriz Reyes Nevares | Domingo 13 de septiembre de 2009
Hablar con la verdad, de la dura realidad, ayer 8 de septiembre, Felipe Calderón lo hizo; horas antes de que el Secretario de Hacienda hiciera entrega al Congreso, de la Ley de Ingresos y del proyecto de Presupuesto para el 2010.

Año que por cierto, lo confieso, temo. Me irrita además tanto, escuchar la palabrita “Bicentenario”. Sí de la Independencia y Centenario de la Revolución. Como si estuviéramos para festejar. Como si el pueblo tenga el ánimo, si es que es pensante o que simple y llanamente la crisis de cada uno, no lo deje ilusionarse, solamente, se entusiasma por el fútbol todavía.

Vuelvo al tema Calderón no está dorándonos la píldora, ni contando cuentos de Calleja. Está tomando medidas drásticas impopulares; que despertarán rechazo, rabia, preocupación. A nadie, en ningún país le agrada que le suban los impuestos. Cuantimás a los mexicanos, tan acostumbrados a pedir, pedir y más pedir pero que prefieren la transa. Evadir, no dar facturas, llevar contabilidad doble, etc, etc, etc.

Suben tarifas de servicios públicos como la telefonía fija y móvil, la electricidad. Se quitan subsidios se prevén alzas por consiguiente en los precios, porque claro los comerciantes harán su agosto.

Por otro lado se toma una decisión largamente postergada, por los demás justa y necesaria, la desaparición de tres Secretarías de Estado: Reforma Agraria, Turismo y Función Pública que no sorprendió a nadie. Que se pedía a gritos. La fusión de algunos organismos como la Lotería y Pronósticos Deportivos para evitar la duplicidad; se atreve Calderón a adelgazar la terrible burocracia, monstruosa en tamaño y muchas veces en ineficiencia y corrupción.

Acepta la realidad, pidió la dimisión del inútil secretario de Agricultura, del director de PEMEX, quien por lo visto no tuvo los tamaños de Don Jesús Reyes Heroles, su padre para hacer eficiente a la empresa ni para lidiar con el poderosísimo sindicato. Ojalá todo esto sirva de algo.

Sin embargo cuando aparece una nota informativa hoy en el periódico El Universal, hace pocas horas, sobre la solicitud de ampliación de sus presupuestos de: la Suprema Corte de Justicia de la Nación, del Consejo de la Judicatura, en síntesis del Poder Judicial de la Federación por 7 mil 568 millones de pesos adicionales a los 32 mil 535 del 2009 el alma se arruga.

El asombro y el horro aumenta al leer que el Senado de la República pide lo mismo. 10,199 millones más. El pretexto entre otros. Su nueva sede en donde quieren un mural que costaría 50 millones de pesos. Como si vivieran todavía, Orozco, Rivera y Siqueiros.

Para rematar, la Auditoría Superior de la Federación pide 98 millones 800 mil pesos adicionales. La piel se pone de gallina.

Esta danza casi macabra de cifras millonarias, ignominiosa, verdadera bofetada al pueblo, a la clase media, a los más pobres de por si tan agobiados es para dar asco. Como si el país estuviera en jauja. Como si al lograr sus pretensiones, de pronto esto signifacara mejor impartición de justicia, las pendientes reformas, leyes legislativas resueltas; que se aplicarán en serio y revisión de cuentas a todos, gobierno federal, estatales, municipales. Así nada saldrá, Nada. Todo esfuerzo, del Ejecutivo será inútil.

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