Opinión

América Latina dividida

Jueves 17 de septiembre de 2009
A un año de que la mayor parte de los países latinoamericanos conmemoren el bicentenario de sus independencias, la región se encuentra más dividida que en la mayor parte de su historia. Como ejemplo de esto, la cumbre de cancilleres y ministros de Defensa de Unasur concluye sin avances y con una gran tensión, principalmente entre Colombia y Venezuela. El presidente venezolano, Hugo Chávez, acusa a su homólogo colombiano, Álvaro Uribe, de firmar acuerdos militares con Estados Unidos que ponen en riesgo la seguridad regional. Uribe, por su parte, defiende la soberanía colombiana para decidir los acuerdos y tratados que considere oportunos para su país, y critica a Venezuela por comprar armamento a Rusia con fines poco claros.

La “revolución bolivariana”, presidida por Hugo Chávez, que cuenta como adeptos a los presidentes de Bolivia, Ecuador y Nicaragua, sin olvidar a Cuba y Fidel Castro, ha generado una fragmentación política en Latinoamérica que parece profundizar constantemente las divisiones entre los gobiernos regionales. Los temas que se han utilizado para justificar los enfrentamientos son varios: actualmente el acuerdo sobre bases militares estadounidenses en Colombia, la compra de armas rusas por parte de Venezuela, la incursión del ejercito colombiano en territorio ecuatoriano en busca de miembros de las FARC, el apoyo de Venezuela a la guerrilla colombiana, e incluso asuntos banales, como la disputa entre Perú y Bolivia sobre el derecho a lucir un traje autóctono en un certamen de belleza.

La actitud del presidente Chávez, que en un principio parecía populista y colorista pero no realmente peligrosa, como recuerda sus enfrentamientos con el anterior presidente mexicano Vicente Fox, ha demostrado que ser un riesgo para la democracia y desarrollo de América Latina. Su influencia ha causado una ola de populismo autocrático en varios países, como lo intentara el presidente hondureño Manuel Zelaya al buscar reelegirse en contra de lo que establece la Constitución. No es justificable la forma en que el actual gobierno de facto de Honduras ha actuado, pero la crisis interna es casi un reflejo de lo que sucede regionalmente.

La postura de los países “bolivarianos” fomenta la polarización e impide el desarrollo y el diseño de políticas que ayuden a mejorar la situación de su población. La falta de libertad de expresión en Venezuela es evidente, y parece que en otras naciones, como Argentina, se sigue en cierta forma esa línea. América Latina se enfrenta con grandes problemas económicos, sociales y de seguridad, y la división continental en nada favorece a su solución.

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