Opinión

La debacle laboral de Zapatero

Jueves 17 de septiembre de 2009
Hay una vieja máxima según la cual cuando algo va bien, mejor dejarlo estar. Algo así debe de pensar sobre la marcha de la economía española José Luís Rodríguez Zapatero, ya que salvo incrementar el gasto público, poco o nada ha hecho por modificar la caótica situación del empleo en España. Se fueron Molina y Sevilla, y hace unos días lo hizo Solbes -su equipo ya se había marchado-, incapaces de soportar esa peculiar entre mediocridad y decadencia. Otros destacados socialistas en puestos de primer orden, como el gobernador del Banco de España o el Comisario Europeo de Economía, Miguel Angel Fernández Ordóñez y Joaquín Almunia, también han discrepado públicamente de la errática línea seguida por Zapatero. Tampoco los datos aportados por los organismos oficiales dan tregua. El último informe de la OCDE sitúa a España en el furgón de cola europeo en lo que se refiere a creación de empleo. Las tornas se invierten en lo que respecta a su destrucción, ya que las estimaciones contenidas en dicho informe sitúan la tasa de paro española para 2010 rondando el veinte por ciento de la población activa. O lo que es lo mismo, uno de cada cinco españoles en disposición de trabajar no podrá hacerlo el año próximo.

El informe concluye que durante esta crisis, en España se habrán destruido más de dos millones y medio de empleos. Como colofón, los “brotes verdes” del resto de países de la Eurozona, los cuales empiezan a ver la luz al final del túnel gracias a las medidas implementadas por sus respectivos gobiernos. ¿Y el Gobierno? No se sabe. O quizá sí, que es lo peor. José Luís Rodríguez Zapatero se ha erigido en ministro de Economía oficioso y ha colocado a Elena Salgado como firmante de sus volubles ocurrencias. Las cuales, dicho sea de paso, las tienen que explicar un estudiante de derecho -José Blanco-un juez -José Antonio Alonso- y un linotipista -Celestino Corbacho-, ya que los únicos que entendían algo de economía han abandonado el barco ante la sordera manifiesta de su capitán. A ver si ahora, que por primera vez empiezan a oírse voces críticas en el PSOE, Zapatero recapacita y, aparte de cifras virtuales de sondeos, afronta la dura realidad de una vez por todas.

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