Viernes 18 de septiembre de 2009
Las conclusiones del informe del comité de las Naciones Unidas que investiga posibles violaciones de los derechos humanos en la ofensiva militar israelí contra Gaza no han dejado satisfecho a nadie. El redactor del mismo, un abogado sudafricano cuyas simpatías por la causa palestina son un secreto a voces, ha repartido las culpas por igual entre Hamas e Israel, responsabilizando a ambos de “crímenes de guerra” contra la población civil. Como era de esperar, parte de la opinión pública internacional ha cargado con dureza contra Israel, quien parece carecer siquiera del derecho a explicarse.
Hay partes del informe que, siendo ciertas, tergiversan enormemente la situación que se vivió esos días en la franja de Gaza. Es verdad que el ejército israelí atacó edificios civiles, vehículos particulares y naves industriales cuya actividad era supuestamente lícita. Ocurre que parte de la población civil de Gaza hizo suya la causa de Hamas, acogiendo a milicianos armados en sus casas. Desde esas mismas casas se batía con fuego cruzado a los soldados del Tsahal que patrullaban la zona; y son precisamente estos aspectos los que de modo intencionado omite el informe de Naciones Unidas. Tampoco se dice nada de las ambulancias de la Media Luna Roja que transportaban en su interior a terroristas de Hamas equipados con lanzacohetes y granadas -las imágenes de varias televisiones a este respecto eran absolutamente reveladoras-.
Israel se excedió en el uso de la fuerza en Gaza; eso nadie lo niega. Es más, desde determinados sectores de la sociedad civil israelí se vertieron duras críticas acerca de la intervención militar, al mismo tiempo que se abogaba por un mayor esfuerzo en aras del entendimiento con los palestinos. Pero de ahí a equiparar a un estado democrático con un puñado de terroristas islámicos va un abismo. Hamas es una organización terrorista, y desde Gaza hostigaba sistemáticamente a ciudades como Sderot, donde hasta las paradas de autobús están bunquerizadas ante la permanente amenaza de los cohetes palestinos. Israel avisó y, cuando la situación se hizo insostenible, se defendió. Extralimitándose, si, pero respondiendo a un ataque terrorista. Y no parece que todo el mundo repare en ello.
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