Opinión

¿Noche blanca?

Mariana Urquijo Reguera | Sábado 19 de septiembre de 2009
En la antesala de la Noche en Blanco de Madrid, hermanada con la luna y con otras tantas capitales europeas, nos espera una noche en blanco que ya es tradición por estas fechas en septiembre.

Pero, ¿qué nos espera? Después del primer año donde la gente esperaba, poco cabe esperar. Las noches temáticas han proliferado y todos sabemos lo que hay: aglomeraciones de gente sin rumbo, colas infernales y espectáculos eclécticos sin hilo, sin ton ni son.

En un día en blanco, en un cadáver exquisito de amigos que esta noche se quedan en casa, esto es lo que, a voz de pronto, inspira la noche en blanco.

1. Una noche en la que realmente no pasa nada. Queda un folio en blanco lleno de actividades, escritas en tinta incolora, que no cabe ni siquiera descifrar

2. Los trabajadores del mundo de la cultura hacen, un día más, horas extras sin ser capaces de imaginar, por qué un año más, es sólo un día al año

3. Maravilla como la Gran Vía queda limpia en 15 minutos mientras que otras calles no se limpian en todo el año

4. y que limpia está Madrid cuando alguno quiere. Pero no es oro todo lo que brilla, ni siquiera la gomina de sus señorías

5. Recuerdo una película que se llamaba “Perro Blanco”, en la que un perro literalmente blanco, había sido entrenado para atacar a los negros. ¿Qué pensarían en África sobre el exceso de gasto en una sola noche? Ese descaro puede entenderse como una demostración de “poderes” y “posibilidades”. Podría interpretarse como una continuación de la metáfora del white power…? Pensemos mal y atinaremos, como dice el refrán y demuestra la costumbre.

6. La noche blanca donde la delincuencia se traslada a donde no llegan los focos que iluminarán esta noche

7. Pan y circo cultura

8. Mucha noche y pocas estrellas

9. Una excusa para no hacer nada, haciendo mucho. Gastos que no ven reflejados en nada a posteriori…

10. Calles sin coche para deslizarse silenciosamente, hacia ninguna parte, hacia la nada
…..
Y qué queda, si no un gasto ingente que se viene a sumar a la hiperfinanciación pública de la cultura española. Qué queda, si no se crea cultura de la cultura. ¿Qué queda si año tras año caemos en los mismos errores? Gasto público y gente errante, como aquel viejo hidalgo que harto de leer sobre la caballería se echó al mundo para ponerlo en práctica. Como esta ciudadanía que harta de intuir la cultura, famélica, se lanza a las calles en busca del grial…

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