Opinión

Y ahora... fuera los patronos

Rafael Ortega | Domingo 20 de septiembre de 2009
No se trata de los patronos, de los dueños de las empresas, de la CEOE, no. Ahora la “batalla del laicismo” contra cualquier manifestación religiosa,-¡ojo! contra cualquiera no, sólo contra la católica- llega hasta el Tribunal Constitucional. El gobierno sabe jugar muy bien sus bazas sobre este tema y pone siempre a otros que actúan de centrocampistas y saben colocar la pelota del laicismo sobre el lugar adecuado del campo, y así rematar a gol con más facilidad.

Ahora hemos sabido que la Sala Segunda del Tribunal Constitucional va a a debatir próximamente “si una asociación de afiliación obligatoria puede tener a una Virgen como patrona”. El alto tribunal admitió el pasado mes de junio la demanda de un letrado, José Antonio Bosch, en la que solicita que “el Colegio de Abogados de Sevilla, como corporación pública de derecho renuncie a que la Inmaculada Concepción sea su patrona”.

Hace dos años que se abrió la veda en los Tribunales Superiores de Justicia autonómicos, pues se presentaron varios casos, como los que llegaron a los altos tribunales de Madrid y Andalucía, que estudian desde noviembre de 2007 las demandas presentadas por dos guardias civiles que reclaman la retirada de la imagen de la Virgen del Pilar, patrona del cuerpo, del cuartel de la localidad cordobesa de Almodóvar del Río.

Hasta ahora las demandas no prosperan, pues a falta de un criterio unificado, prevalece al argumento de que “la tradición y la historia justifican una vinculación especial de las Administraciones Públicas con el catolicismo”. Así, por ejemplo, La Asociación Alternativa Laica se encontró con que su demanda no era admitida en los juzgados y con la que pretendía acabar con una tradición como es la renovación del Dogma de Fe de la Inmaculada Concepción por parte del Alcalde de Toledo. Sabemos que al actual el socialista Pérez Lage, la demanda no le hacía ninguna gracia, pues sabe muy bien que la ciudad que gobierna es sede del Primado de España. Por otro lado, el caso del colegio Matías Picabea de Valladolid, constituye una excepción. Los crucifijos fueron retirados del centro en abril en aplicación de una sentencia del Juzgado Contencioso número 2. El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León debe decidir ahora sobre el recurso presentado contra esta sentencia por la Junta, gobernada por el Partido Popular.

Como hemos advertido en comentarios pasados, nada es casual cuando se trata de “abofetear a todo lo que huela a incienso” según expresión de un conocido socialista. Por eso, e insisto nada es casual, estos procesos judiciales se arbitran en paralelo a la elaboración, por parte del Ministerio de Justicia, de una ley que prevé la supresión de los símbolos religiosos de los edificios públicos.

El turno es ir a por los patronos, y solo faltaba que alguno de los altavoces mediáticos de Moncloa pidiera la supresión de nuestro patrono, el de los periodistas, San Francisco de Sales, o el de los políticos y gobernantes, Santo Tomás Moro, de quien Juan Pablo Segundo cuando proclamó ese patronazgo en el año 2000, dijo que “fue justamente en la defensa de los derechos de la conciencia donde el ejemplo de Tomás Moro brilló con luz intensa”.¿Tomará nota Zapatero de su patrono?. Creo que no.

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