Opinión

Campeones en tiempos revueltos

Fernando L González | Lunes 21 de septiembre de 2009
Todo empezaba con la noticia de la ausencia en la selección española de baloncesto del base titular de Toronto José Manuel Calderón; una gran baja por lesión que le ha llevado a desquitarse como comentarista de TV para apoyar y estar más cerca de sus compañeros. Pero las adversidades solo acababan de empezar, y con el campeonato europeo de baloncesto a tiro de piedra varios de los jugadores de la actual selección han experimentado ciertos contratiempos e ‘inestabilidad profesional': tiempos revueltos.

Fue sonado el dilema del verano de Ricky Rubio por cruzar el Atlántico para medirse en el baloncesto norteamericano y la lucha posterior de varios equipos españoles hacia su fichaje final. Mientras, los otros dos directores de orquesta, Raul López y Carlos Cabezas, asumían salir de clubes prestigiosos ACB rumbo a Rusia (Khimki ) y curiosamente el 'cuatro-abierto' español de mayor repercusión en los últimos años, Jorge Garbajosa, firmaba un contrato en dirección contraria, de Moscú al Real Madrid. Al mismo tiempo que Mumbrú era elegido para el puesto de alero por su experiencia y su capacidad de postear prescindían de él en las filas del Real Madrid. También contrariado, el escolta Rudy Fernández reivindicaba desde la distancia a los Blazers de Portland un mayor protagonismo en el equipo criticando posibles nuevos fichajes en su posición. Y las alarmas terminaron de saltar cuando el recién campeón de la NBA, Pau Gasol, se lesionaba de cierta gravedad en el dedo índice dejando en el aire su participación con la selección.

Mientras muchos jugadores están participando en esta globalización del deporte con contratos en el extranjero, ellos mismos conservan y transmiten en la selección una idea de identidad española que se fraguó en el oro del Mundial Junior allá por el 2000 con la generación del 80. Esa identidad mal entendida ha puesto en el aire la aceptación y el engranaje de la maquinaria bajo las órdenes de un español adoptado, un reconocido entrenador nacido en Brescia y licenciado en Derecho por la Universidad de Milán. Sergio Scariolo es un adicto al trabajo, un ‘baloncesto-adicto’; alabado por los entendidos, estudioso, innovador, detallista y gran planificador. Con capacidad técnica fuera de toda duda sólo tocaba esperar cómo manejaría el pulso que seguro le iban a plantear las estrellas de su vestuario, cómo acatarían la nueva disciplina de trabajo y si conseguiría centrar a unos jugadores afectados por su futuro profesional y las circunstancias del campeonato. Y el pulso llegó con resultados ajustados y derrotas en la primera fase tras los inevitables partidos preparatorios de cartel. Los efectos de la tensión interior se multiplicaban en el exterior desde cierta prensa fácil que busca sacar punta para vender y provocar. Ante la crisis, ‘Sergio’, fiel a sus ideas, apostó valiente llegando a tomar decisiones arriesgadas pero válidas, y a pesar de lo que piensen muchos, lejano de la búsqueda exclusiva de su protagonismo. Morir con las botas puestas y creer en tu trabajo suele tener como resultado ganarse el respeto y el reconocimiento del gremio.

Con la confianza de la FEB, Sergio ha sido el renovado líder de un grupo experimentado de jugadores y también ha alentado e integrado a los más jóvenes, haciendo rectificar errores y sacando lo mejor de todos y cada uno. Bajo la participación de un comprometido e impresionante Pau Gasol, y del laureado anotador y capitán Juan Carlos Navarro, la selección ha tirado de nuevo para adelante conquistando el oro en el campeonato Europeo. Detrás, un gran grupo técnico encabezado por un entrenador que ha sabido llegar al éxito haciendo un homenaje al mejor baloncesto. Echemos un vistazo a la selección masculina de baloncesto y pensemos que aspectos suman jugadores, directivos y técnicos para solventar crisis y llegar continuamente a lo más alto, Ojala nos oriente en el terreno político.

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