El depuesto presidente llega por sorpresa a Honduras
Martes 22 de septiembre de 2009
El Gobierno de facto de Honduras ha asegurado que sus fuerzas de seguridad no entrarán en la embajada de Brasil en Tegucigalpa para detener al depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya. "No se puede (irrumpir), hay convenios y nosotros respetaríamos la sede diplomática", declaró a medios locales la vicecanciller hondureña, Martha Alvarado. Además, "esto nos traería aún mayores problemas", ha admitido la funcionaria después de que la Policía desalojara con gases lacrimógenos y balas de goma a los simpatizantes de Zelaya que se encontraban desde el lunes frente a la legación diplomática.
Un fuerte contingente policial mantiene rodeada la embajada brasileña, donde permanecen Manuel Zelaya y miembros de su familia por segundo día, tras el inesperado regreso al país del depuesto mandatario.
La vicecanciller hondureña Martha Alvarado dijo esperar que las autoridades de Brasil decidan pronto "si protegen a Zelaya como asilado o lo entregan a la justicia" hondureña, donde afronta acusaciones por delitos políticos y comunes, por las que penden sobre él varias órdenes de captura.
El presidente de facto, Roberto Micheletti, también ha pedido a Brasil que le otorgue asilo o lo entregue a la justicia.
La vicecanciller señaló que "es comprometedora la situación de Brasil, en el sentido de dar al señor Zelaya un tratamiento de huésped y él desde la embajada estar llamando a la insurrección y a que se desacate la orden del toque de queda" emitida ayer por el Gobierno de Micheletti.
"Todo esto es comprometedor como país, es una injerencia" de Brasil en Honduras, sostuvo Alvarado.
Zelaya fue expulsado del país el 28 de junio pasado por los militares y sustituido ese mismo día por el Parlamento, que designó en su lugar a Roberto Micheletti, entonces titular del Legislativo.
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