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Aumenta la percepción de corrupción en España por el sector urbanístico

Caemos seis puestos, hasta el 28

Miércoles 23 de septiembre de 2009
Transparencia Internacional delimita que el gran problema de España es la corrupción urbanística y hace un llamamiento a incrementar “el nivel de educación ciudadana y de valores éticos” en la Educación y en el sector privado. Además, advierte de que dos de cada cinco ejecutivos reconocen haber recibido u ofrecido sobornos, algo que supone unos 40.000 millones de dólares al año.

La organización Transparencia Internacional ha presentado este miércoles en la Fundación Ortega y Gasset el informe global sobre corrupción 2009.

En el índice de corrupción urbanística, España ha descendido seis puestos, hasta el número 28, desde que hace cinco años ostentase la posición número 22 con una nota que superaba el siete.

Sin embargo, en el informe de 2009, España pierde el Notable y se queda con una nota media de 6,5 puntos, entre los 180 países que han sido analizados.

El presidente de Transparencia Internacional, Jesús Lizcano, ha comentado que aunque España mantiene más o menos las posiciones, pero que lo “inquietante” es la tendencia a la baja de los últimos cinco años.

Los países nórdicos siguen ostentando las primeras posiciones de la lista, mientras que los países del sur de Europa y los estados latinos “son más permisivos”, e, incluso, “se admira al pillo y al que defrauda mejor”, según ha explicado Jesús Lizcano.

El gran problema español sigue siendo la corrupción urbanística, a pesar de ello la eficacia policial ha crecido en los últimos años, y por tanto, el conocimiento de estos hechos por parte de la opinión pública. Aún así, la corrupción no es un problema prioritario para los españoles, según el CIS.

El catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), Manuel Villoria, ha dicho que es necesaria “una mayor concienciación de este problema porque los políticos reaccionarían de forma más eficaz”.

Lizcano ha considerado que los ciudadanos pueden combatir la corrupción día a día “con un mayor nivel de participación” en la sociedad civil, “a través de asociaciones”, y a través de dotar a los ciudadanos de “un mayor nivel de educación ciudadana y de valores éticos en los colegios”.

Por su parte, Villoria ha opinado que lo mejor es “no votar a políticos corruptos, denunciar los hechos ante la Fiscalía Anticorrupción y no comprar productos de empresas que corrompen”.

(De izda. a dcha.)Villoria, Lizcano, Garrigues y Sánchez Lambás durante la presentación del informe global sobre corrupción 2009. Manuel Engo


La corrupción en el sector privado
El catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos ha aludido a los datos del informe global sobre corrupción 2009, en los que “dos de cada cinco ejecutivos reconocen haber ofrecido o recibido sobornos. Además, la mitad reconoce que los sobornos incrementan un 10 por ciento el presupuesto de los proyectos y más de un tercio de los ejecutivos reconoce que la corrupción sigue aumentando”.

Villoria ha cifrado en 40.000 millones de euros la cantidad anual que se destina a sobornos en todo el mundo, “un 40 por ciento de la ayuda que se destina al desarrollo”.

Jesús Lizcano ha considerado que la corrupción es “galopante y alarmante” y ha incidido en el sector privado, ya que “siempre hay dos partes: los funcionarios o políticos y las empresas que aceptan u ofrecen los sobornos”.

Por su parte, Antonio Garrigues, patrono vitalicio de la Fundación Ortega y Gasset, ha comentado que “la corrupción estaría entre los tres o cuatro mayores problemas del mundo. Hay que ponerle coto, empezando por nosotros mismos”, ya que la crisis se ha generado por la corrupción a gran escala, según ha considerado Garrigues.

Sobre la crisis económica, el patrono vitalicio de la Fundación Ortega y Gasset ha explicado que aún con las ayudas extraordinarias a los bancos, “la costumbre de pagar altos sueldos sigue, y un sueldo de 50 millones no es un sueldo”.

Garrigues ha alabado la idea de limitar los paraísos fiscales que propuso el G-20, sin embargo ha dado a conocer que “no se ha hecho nada. La gente tiene que concienciarse que éste es un problema que afecta a la sostenibilidad económica, ya que estamos permanentemente perdiendo la batalla a la corrupción”.

Por su parte, Jesús Sánchez Lambás, director general de la Fundación Ortega y Gasset, ha alabado la política empresarial honesta, algo que, según ha asegurado “vende”. “Hay que mejorar en rentabilidad y eficiencia y lo primero es que el sector público sea ejemplar”, ha opinado Sánchez Lambás.

El director general de la Fundación Ortega y Gasset también ha hecho un llamamiento a la educación en principios éticos, ya que la crisis “la han provocado personas que se habían educado en masters o posgrados donde se aprendía la voracidad”.

Tipos de corrupción
Manuel Villoria ha enumerado algunas formas de corrupción que suponen grandes problemas para las economías globales como “las concesiones de contratos a familiares o los salarios incongruentes e incoherentes con la realidad”.

El catedrático de la URJC ha considerado que en muchas empresas existe la intención de despropiar a los accionistas minoritarios, con lo que las acciones de los mayoritarios pueden aumentar su valor hasta un 30 por ciento.

También ha hablado de los carteles de precios que “más de 283 empresas privadas han llevado a cabo, causando 300.000 millones de dólares en pérdidas”. Además, ha denunciado la utilización de lobbys para influenciar la política.

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