Viernes 25 de septiembre de 2009
Argentina ha buscado en los últimos años procesar a miembros de las Juntas militares que gobernaron el país, y cerrar ese episodio obscuro de su historia. Ahora le tocó a Julio Alberto Poch, quien fuera piloto durante la dictadura de 1976 a 1983 a quien se le acusa de pilotar los llamados “aviones de la muerte”.
Antes de jubilarse Poch, que trabajaba en una aerolínea holandesa, voló a Valencia donde fue arrestado por una orden de detención en su contra solicitada por el gobierno argentino. Ahora aguarda el proceso de extradición para ser repatriado al país sudamericano donde le espera un proceso judicial.
Quizá la importancia de Julio Poch no sea demasiado grande, pero sí representa una etapa en la historia argentina y latinoamericana que nadie quisiera que se repitiera. En este momento en que Argentina pasa por una crisis política, la detención del piloto tal vez pueda cerrar algunas heridas en la sociedad, y demostrar que la ley puede aplicarse, y debe hacerlo sin importar el tiempo transcurrido, según lo que establezcan las leyes vigentes, y sin que la posición o poder que se tenga eviten su procesamiento conforme a derecho.
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