Opinión

Incremento fiscal: aumentará el paro, retrasará la recuperación

Domingo 27 de septiembre de 2009
El Consejo de Ministros celebrado ayer sábado -José Luis Rodríguez Zapatero había estado de viaje entre oficial y familiar en Estados Unidos- no sólo tuvo de particular lo insólito de la fecha, sino el anuncio hecho con posterioridad al mismo por parte de Elena Salgado y María Teresa Fernández de la Vega. Hizo falta el concurso al alimón de las dos mujeres fuertes del Gobierno para explicar la mayor subida de impuestos de toda la democracia. Por mucho que el PSOE y sus medios afines quisieran atemperar el “impuestazo”, nada puede atenuar semejante golpe a las economías domésticas. Además, la subida en cuestión coincide con la crisis más virulenta de los últimos decenios, agravada aún más por la nefasta gestión que de ella está haciendo el Ejecutivo socialista.


Se sabía que iban a subir los impuestos. Destacados líderes socialistas llevaban una buena temporada pregonándolo. Eso sí, sin concretar nada. Quizá porque ni ellos ni su jefe sabían aún por dónde meter mano a una medida que supone incrementar la presión fiscal en tiempos de recesión de una forma contundente. Porque la subida de tipos, lejos de ser progresiva, como así aconsejaría cualquier manual de Hacienda Pública, es claramente regresiva: aumenta el tipo de gravamen del IVA y se elimina la deducción famosa de los 400 euros. O lo que es lo mismo, cada español percibirá una merma en sus ingresos difícil de cuantificar, toda vez que el incremento de dos puntos en el Impuesto del Valor Añadido encarecerá notablemente casi todo. Así, ante una crisis como la que hay, el Gobierno reacciona con medidas que sustraerán una cantidad considerable de recursos a la inversión y, por consiguiente, redundarán en un mayor desempleo, retrasando la salida de la crisis.


Porque el IVA y los 400 euros eran de aplicación universal. Cierto que también hay un pequeño incremento en las retas del capital, pero lo que de verdad cuenta es que la realidad del “impuestazo” ha dado al traste con el demagógico discurso de que los “ricos” iban a pagar más impuestos. Falso. Si el señor Zapatero pretende acabar con la crisis empobreciendo a todos los españoles e incrementando el gasto público hasta límites inasumibles -la deuda pública asciende ya al 47 por ciento del PIB-, España ya puede empezar a temblar. Por muchas llamadas al optimismo virtual que el Presidente haga.