Opinión

Pueden abortar, pero no salir en la foto

Joaquín Vila | Domingo 27 de septiembre de 2009
Tiene razón Zapatero cuando exige que se cumpla de Ley y que, si los padres no lo autorizan, las imágenes de sus hijas menores no aparezcan en público. El presidente del Gobierno se ha ocupado, con acierto y con todo su derecho, en mantener a sus hijas lejos de los focos periodísticos.

Hasta el viernes, cuando él, su mujer y ellas se dejaban retratar con la familia Obama en el Metropolitan de Nueva York. La Casa Blanca subió inmediatamente la foto a su página web, como hace con todas las apariciones del presidente americano. Y cuando Zapatero se enteró ya era tarde para parar el vertiginoso viaje que daría esa escena. Los periódicos digitales y las redes sociales se llegaron a colapsar por momentos, pese a que la red es infinita. El presidente del Gobierno no lo sabía.

Pero debería haber pensado que ese esfuerzo por alejar a sus hijas de los focos había disparado el interés de la opinión pública por conocerlas. Debería haber pensado que la vuelta al mundo de la foto era imparable si posaba con ellas y los Obama. Y, sobre todo, debería haber pensado que su retrato en la tribuna de la ONU, como el gran estadista a favor de la Alianza de las Civilizaciones, no iba a salir ni en el boletín de La Moncloa. Se quedó sin la foto.

Zapatero perdió la razón al llevarse a sus hijas de turismo a Nueva York. Y pierde aún más la razón cuando legisla que, desde los dieciséis años, las niñas pueden abortar sin el conocimiento ni el consentimiento de sus padres, pero éstos pueden impedir que sus hijas aparezcan fotografiadas en los medios de comunicación. Defiende un derecho que tiene como padre, pero arrebata de un plumazo el derecho de los muchos padres que nunca sabrán que sus hijas menores han abortado.

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